Los primeros Pink Floyd hechos unos chiquilines: Nick Mason, Richard Wright, Syd Barrett y Roger Waters (izda.-dcha.).
Arnold Layne had a strange hobby Collecting clothes Moonshine, washing line They suit him fine
Así comienza 'Arnold Layne', la historia de un tipo aficionado a travestirse con ropa interior femenina sustraída de los tendederos de sus vecinas, envuelta en casi tres minutos de deliciosa psicodelia. Es el primer single de unos jovencísimos Pink Floyd, lanzado en 1967 y con letra del prodigioso (y echado a perder) Syd Barrett.
Vuelve Efrén, nuestro intrépido colaborador-cronista buenrollero, para contarnos cómo fue la pasada noche del sábado en Madrid con Placebo.
La épica retrospectiva que tuvimos la suerte de presenciar
este sábado 29 de abril en el Palacio de los Deportes (Wizink Center) no es más
que la afirmación de que Placebo es uno de los grupos que mejor supera el paso
del tiempo. Rock directo y desgranado a través de sus grandes temas, habitantes
del Olimpo de nuestras listas más selectas, ellos no son una apuesta segura,
son la APUESTA con mayúsculas. Bien es cierto que cuando los vimos en 2015 en
Vistalegre durante la presentación de su álbum “Loud Like Love” y a pesar de lo
infame del sonido la banda mostró una cara más divertida y desenfadada. En este
último concierto sucedió justo al contrario, nos dejó su faceta más madura y
efectiva, lo que aporta un extra a su directo, implacable y espectacular en sí
mismo.
No pensaríais que este año os íbamos a dejar sin guateque, ¿verdad? ¡Sacad brillo a vuestros zapatos rojos de bailar, que el próximo sábado os queremos ver dándolo todo en la IV Fiesta del Buen Rollo y sexto aniversario del blog!
Los habituales del blog ya sabéis que el britpop, el grunge y las corrientes musicales mayoritarias de los 90 me entusiasman más bien poco. Esto tan tajante y tan snob que acabo de escribir tiene, sin embargo, muchas y notables excepciones. Pulp me vuelan la cabeza, aunque les descubriera a destiempo (algún día os contaré cómo perdí mi última oportunidad de verles en directo en su reunión fugaz de hace unos años, como una panoli). Y luego me flipa una canción de este grupo y otra de este otro, voy cogiendo cositas de aquí y de allá. Hasta hay alguna de Blur en mis favoritas. De Oasis no. Una tiene sus principios.
'Beautiful Ones' es una de esas maravillosas excepciones. Sin ser ultrafán de Suedeni conocer de pe a pa toda su discografía, me parece una de las bandas más interesantes de esa época y siempre hay un puñado de canciones suyas en mis listas de reproducción. Posiblemente tenga que ver con que es una de tantas que no habrían existido sin la influencia de David Bowie, de quien Brett Anderson es más que deudor, como él mismo admite. Por cierto, Brett Anderson es uno de los músicos vivos más follables del mundo. Eso es así.
Hoy hace un año que recibimos con incredulidad y desolación que David Bowie había dejado el mundo de los vivos... tras muchas lágrimas y rabia contenida por la pérdida, hemos llegado a la conclusión (muy buenrollera, por cierto) de que Bowie siempre estará vivo en nosotros, en nuestra alma sonora, a través de su música eterna colándose en nuestros tímpanos o reproduciéndose en bucle en nuestro cerebro.
Ya sabemos -porque lo ha dicho todo el mundo- que este año ha sido fatídico musicalmente hablando. Empezamos con la muerte de Bowie y le han seguido muchos: George Martin, Natalie Cole, Prince, Alan Vega, Merle Haggard, Sharon Jones, Leonard Cohen o George Michael, entre otros.
Pero también ha sido un año de descubrimientos, porque estar vivo es eso: seguir aprendiendo cada día y enriqueciéndote por dentro aunque sea a golpe de pequeñas cosas, como son las canciones.
Para no dejarnos vencer por el pesimismo que invade este trágico 2016, hemos confeccionado nuestro Top Ten de descubrimientos musicales (más o menos buenrolleros, pero en cualquier caso remarcables). Cada una hemos sacado nuestro cinco temas, a ver si os molan.
¡Bien, queridxs! Se acerca el atracón de marisco, cordero, tofu (que los vegetarianos también celebran la Navidad) o lo que corresponda. Y como cualquier momento de la vida es mejor con música, aquí os traemos la playlist colaborativa que hemos confeccionado gracias a vuestras aportaciones.
Ya sabéis: este año no buscábamos bizarradas, sino joyas y rarezas molonas para acompañar una cena en divertida... o, en su defecto, neutralizar conversaciones-basura de tu cuñao el racista o tu tía la que siempre te dice que has engordado. Combinada con unas cuantas copas de vino, el efecto pacificador es casi instantáneo.
Definitivamente, tendríamos que plantearnos crear la sección “Versiones que molan más que la original” para canciones como el ‘Eloise’ de Tino Casal. Qué temarraco, por favor…
En mayo se cumplieron 50 añacos de una de las cumbres de la historia del pop: el álbum Pet Sounds, de los Beach Boys. Un disco totalmente rupturista con la línea de la banda, desconcertante en su momento para sus fans y reivindicado después como una obra maestra del pop psicodélico.
Queridos: hoy marco un hito en mis entradas en Canciones de Buen Rollo. Hoy voy a hablar de ¡una canción del siglo XXI! Sí, bueno, 'Rebellion (Lies)' es de hace 12 años, pero creo que es lo más actual sobre lo que he escrito en este blog. Qué le voy a hacer, soy una viejuna musical...
A puntito he estado de no publicar. Otra vez. Y es que estoy que no puedo con la vida. Agobiá es poco. Me están saliendo pupas y dolencias de toda índole por culpa del estrés. Y es que llevo un racha de curro infernal... bueno, de curro y de todo lo demás. Me he mudado hace poco y es muy duro llegar a casa tras un intensa jornada de trabajo que nunca termina del todo y tener que hacer cientos de faenas para ponerla a punto en lugar de tirarte en el sofá (que hasta hace un par de días no tenía).
Cuando estás con el agua al cuello de obligaciones y tareas, cuesta mucho pensar en positivo, pero por suerte mi propia situación me ha inspirado un temazo absolutamente terapéutico: 'Under pressure'. Descriptivo a más no poder: Pressure pushing down on me, pressing down on you. No man ask for. Under pressure, that burns a building down, splits a family in two.
Una canción que une a dos monstruos de la talla de David Bowiey Freddy Mercury solo puede ser una joya intemporal, y es sin duda el tema que me ha salvado la semana. La letra de 'Under Pressure' es de Bowie, la melodía de Mercury, aunque se realizó sobre la base de una canción compuesta por Roger Taylor, la magnífica e icónica línea de bajo es de John Deacon, pero también de Bowie... en resumen, toda la canción es una obra maestra fruto de la improvisación de cinco genios haciendo música.
Muy gráfico: imágenes de las lamentables consecuencias de la revolución industrial en nuestras maltrechas vidas. Este es el vídeo oficial, de Queen, porque el tema se lanzó incluido en su álbum 'Hot Space' del 82. Molaría tener un vídeo de un directo, pero David y Freddy nunca se subieron a un escenario para tocar el tema juntos. Queen sí lo incorporó a su repertorio de conciertos, como el de Wembley'86 (Taylor hacía la parte vocal de Bowie), pero el Duque Blanco no la tocó en directo hasta el homenaje póstumo a Mercury en el 92, con Annie Lennox y el resto de Queen. Una maravilla:
'Under Pressure' se ha usado para muchas pelis, series y de todo... como no podía ser menos. Hasta la han usado como sintonía de despegue de una de las misiones espaciales de la Estación Espacial Internacional. Ahí es nada. Por supuesto, también tiene covers como uno de Keane (pelín descafeinadilla, muy millennial y tal) o como esta de los Teleñecos para un anuncio de Google +. Pero seguro que lo que más os suena, al menos a los de mi generación, es la cutrada que hizo el rapero Vanilla Ice en los 90 usando un sampleo del tema y sin acreditarlo.
Además de describir los síntomas y acertar con el diagnóstico con más puntería que el Dr. House, 'Under Pressure' te da el tratamiento, que por supuesto es amor. Mucho 'love' para curar la ansiedad de vivir bajo presión. Y eso es lo que os deseo a todos, relax y amor del güeno, que ya está aquí el finde.
Es duro asumir que, desde hace cinco días, vivimos en un mundo sin David Bowie. Ésta es una semana de luto –por no decir de mierda- para todos los que amamos el rock and roll. El Hombre de las Estrellas ha vuelto al planeta al que pertenecía y nos ha dejado solos.
Isa y Carol posan en el fotocol con su pinchadiscos de cabecera, Savoy Truffle
Lo mejor de una fiesta son siempre los invitados y el diyei, así que con gente como vosotros y con el intrépido pinchadiscos Savoy Truffle a los platos, la II Fiesta del Buen Rollo tenía que ser un éxito por fuerza. Y… al menos para nosotras lo fue. ¡Nos lo pasamos en grande y nos encantó veros a todos allí! Vamos, que le estamos cogiendo tanto el gusto que ya estamos pensando hacer edición estival al aire libre, con paella y sangría.
Pues sí, ya están aquí otra vez. Hace cuatro días estabas panza arriba en la playa, y en lo que te diste la vuelta, de pronto es 24 de diciembre.
Tanto si te gusta la Navidad como si no, con música todo es siempre mejor. Con las sugerencias que nos dejasteis en el grupo de Feisbu hemos confeccionado esta playlist navideña tan resultona y rockera, con temas que seguro os van a sorprender (al menos nosotras no conocíamos muchos de ellos) y que convertirán vuestra cena de Nochebuena en un guateque digno de Peter Sellers.
Ayer se fue uno de los nuestros. Un melómano empedernido y un buenrollero irredento, un tío grande de los que no pierden la sonrisa ni la capacidad de reírse de sí mismo ni en los momentos más duros, que ya al final fueron muchos y más jodidos de los que puede soportar la mayoría.
Ya os habréis dado cuenta de que hemos cambiado de look, como os prometimos hace casi un mes. Hay que renovarse o morir, y como a morir no estábamos dispuestas preferimos empezar el año con vitalidad y un diseño que apoye nuestra energía buenrollera.
Los cambios y los reinicios forman parte de la vida y son necesarios para continuar caminando con alegría aunque el sendero venga cuesta arriba, como en este enero frío y nublado ensombrecido por la pertinaz crisis que nos asola y enardecido por la ciclo-génesis explosiva.
Por eso, y sin necesidad de esperar a las rebajas nos hemos sometido a un cambio de imagen radical de la mano de una profesional de categoría, Gemma de Castro, aka Gemma Mayúscula, que ha puesto su maestría y su buen hacer al servicio de la causa buenrollista.
Escuchar una y otra vez aquello de 'ya estás en la edad de Cristo' es jodido. Mucho. A mí me marcó llegar a los 33, edad que ya he superado, aunque mi grácil figura y mi cara de adolescente se empeñen en desmentirlo :-)
Esta fecha es un hito en la vida a caballo entre la bofetada en la jeta y la cachetada en el culo, una llamada de atención para decirte: "amiga, estás entrando de lleno en la madurez, así que espabila que aún te queda lo mejor". Desde entonces he puesto un empeño especial en espabilarme. En estos últimos años he hecho de todo: casarme, tener un hijo, separarme, enamorarme, cambiar de trabajo y de profesión, irme a vivir con mi enamorao, empezar este blog... he hecho más cosas en este corto período de mi vida que en los 33 años anteriores.
Ahora le toca el turno de pasar la barrera del sonido y del tiempo a una de las personas más importantes de mi entorno, y por lo que puedo observar en la evolución de su trayectoria lo que se le avecina resulta tan seductor o más que lo que anterior, y tan vertiginoso e intenso que no le va a dar tiempo a echar de menos "los tiempos mejores", ni siquiera a un amante de la nostalgia como él.
Así pues, como viene siendo tradición en estas fechas y por tercera vez consecutiva, la CBR para homenajear al nostálgico maduro es de The Kinks, su grupo de cabecera y una excelente fuente de temas a la que acudir ante cualquier circunstancia vital. Acuñando al susodicho: "hay una canción de los Kinks para cada momento", y a este momento le viene que ni pintada esta: 'Where have all the good times gone?'.
Se trata de un tema compuesto por el emblemático líder del grupo de rock británico, Mr. Ray Davies, quien alcanzará los libinidosos 69 años este mismo mes ;-) Va de cumpleaños la cosa. La canción fue cara B de "Till the End of the Day,"y estaba incluída en su álbum del 65, The Kink Kontroversy, cuyo título se mofaba de la reputación que había adquirido la banda el año previo con peleas sobre el escenario y movidas durante sus conciertos europeos y que supusieron la prohibición de actuar en USA y el consiguiente retraso en la publicación del LP, que no llegó a los Estates hasta 1966. He aquí la versión primigenia y original:
Pese a lo que pueda parecer por el título, 'Where have all the good times gone?' no es una canción de cariz morriñero, al revés, es una oda vitalista que reivindica el carpe diem o eso de "cualquier tiempo pasado fue peor" con estrofas tan directas como esta:
"Well, yesterday was such an easy game for you to play
But let's face it: things are so much easier today
Guess you need some bringing down
And get your feet back on the ground"
Lo que os digo, a medio camino entre la bofetada en la jeta y la cachetada en el culo... Por supuesto, la primera vez que la escuché fue gracias a mi mentor kink, el homenajeado, y desde entonces es una de mis canciones predilectas de los Davies and co. Volvió a mí hace muy poco en formato anuncio (como suele ser habitual), pero ¡¡qué anuncio!! uno de los mejores de Ikea, esos grandes de la publicidad:
¿No me digáis que no es una genialidad? :-)
Como muchas de las creaciones de la banda de rock británica, 'Where have all the good times gone?' ha sido versionada por divinos y profanos. Entre los profanos está Van Halen y lo que hizo para su álbum Diver Down, que no voy a subir por temor a las represalias del homenajeado, pero que podéis escuchar aquí, y entre los divinos está el gran Bowie, que en 1973 se marcó esta cover del tema para su album Pin Ups, una delicia del rock glam:
Por si fuera poco, el destino ha querido que coincidiendo con el 33 cumpleaños del sr. Grooveman, se celebre este sábado en Madrid la II Konvención Kinks España, una jornada con tres eventos que culminará con un final de fiesta en El Intruso. Allí estaremos junto al resto de kinkies supurando rock del bueno por todos los poros de la piel, porque como dice Lino Portela en la Rolling Stones: "Ser de los Kinks es como ser de Betis..." y ya se sabe: 'mal que pierda':
¡Estoy contenta! Esta semana han ocurrido varios hechos importantes; para empezar, estamos un poco más cerca de la III república. En lo estrictamente personal, he tomado una decisión difícil para la que no estaba segura de tener valor. Y por otra parte, me he encontrado con algo inesperado y bastante flipante que me ha devuelto la fe en ciertas cosas. En fin, que estoy de tan buen humor que no me lo van a arruinar ni las bochornosas comparecencias videográficas de nuestro Marianín.
Creo que la ocasión merece que hablemos de una obra maestra, de esa Biblia del Rock que es Transformer (RCA, 1972). Los que me conocéis sabéis que padezco loureedismo agudo -dolencia contagiada hace muchos años por el ya habitual en este blog Luis Chelsea-, así que amo todo lo que hace este hombre, y no, no me importa que sea malencarado y rancio. Transformer (que por cierto y con todo el ánimo de fardar, tengo firmado por el mismísimo Lou Reed) es un álbum tocado por la mano de los dioses. ¿Qué otra cosa cabía esperar de un disco de Reed producido por David Bowie y el "Spider From Mars" Mick Ronson en plena fiebre Glam?
Si bien la grabación no fue precisamente un camino de rosas, sin duda el ambiente turbulento que la rodeó, unido al abrumador talento de los implicados, contribuyó a que el resultado fuera tan alucinante y turbador. Como cuenta Paul Trynka en su magna biografía de The Thin White Duke, Starman, “Reed era un desastre y estaba enganchado a las discusiones y a la manipulación” (y a algo más, añado yo). Amansaron a la fiera el trabajo duro del gran Ronson y la mano izquierda de Bowie: “David comprendía a Lou, algo que ninguno de los demás logró”.
He vuelto a este disco una y otra vez desde que lo escuché por primera vez; lo he grabado en casetes qué sé yo cuántas veces, lo he comprado para mí y para regalar porque, es obvio, para mí tiene un significado muy especial. Claro que como suele ocurrir con las obras maestras, no todo el mundo es capaz de apreciar su grandeza (permitidme la arrogancia del comentario). ¿Veis esos momentos lamentables que todos tenemos en la vida y que desearíamos que no hubiesen ocurrido nunca? Pues entre los míos se encuentra una ocasión en que se lo regalé a alguien que creía que lo merecía. Cuánto me arrepiento de haber condenado semejante joya a coger polvo en un cajón, en el mejor de los casos, si es que no acabó en la basura... En fin, no sé cómo no sospeché de una persona que estaba convencida de que ‘She’s a Rainbow’ es una canción de The Beatles…
Más allá de las extraordinarias ‘Walk On The Wild Side’ (canción enseña del álbum por derecho propio) y ‘Perfect Day’ (que los fans de Trainspotting conocen por su banda sonora, aunque a veces ni siquiera se toman la molestia de averiguar de quién es, así que tan fans no serán), Transformer es un discazo de principio a fin, empezando por esas portada y contraportada grandiosas. De hecho, sin ser un disco conceptual, a mí me gusta ponerlo entero, como si estuviera leyendo esa crónica sucia de urbanitas marginales y viciosos, y creo que gana mucho más que en escuchas troceadas. Es fascinante desde la primera a la última estrofa. Y por eso es muy difícil escoger una única canción. Tras mucho pensarlo, creo que ‘Satellite of Love’ es una de las que más me gustan y de las más buenrrolleras del disco, y donde se escuchan además los coros de Bowie. Me flipa la letra alucinada sobre satélites televisados en la que, de pronto, irrumpe ese “me han dicho que has hecho de todo con Harry, Mark and John”. ¡Genio Lou!
Entre las muchas versiones que existen he encontrado ésta tan marciana de Eurythmics y ésta otra de U2, creo que de una época anterior a que Bono se conviertiera en “¡Bonoooorrrrrrr!”, ese ser con gafas de sol y bondad ilimitada. He de admitir que no está mal, aunque esos aulliditos del estribillo...
La mejor de todas es, claro, la de otro genio de la música. Observad el ligero cambio en la letra, muy Soy-Morrissey-y-soy-borde, sustituyendo el verso “I love to watch things on TV” por “I cannot stand the TV”:
Vaya este post dedicado a todos los reedadictos del mundo y a los que, sin serlo, tenéis la mente y los oídos suficientemente abiertos como para, al menos, darle una oportunidad a este álbum mítico que ha cambiado la vida de tanta gente (y no exagero). Y en especial a ti, por entenderlo y por apreciarlo. Aunque nunca tuve ninguna duda de que tú sí merecías escucharlo.
Qué se puede escribir sobre una obra maestra que no haya sido ya dicho mil veces de mejor forma... Me da casi apuro escribir este post; lo he empezado, lo he borrado, lo he vuelto a empezar… y no doy con la manera. Es como poner las manazas sobre Las Meninas para cambiar el cuadro de sitio, seguro que te mueres de miedo de cargártelo. En fin, allá voy.
Con su álter ego Ziggy Stardust, Bowie dijo adiós al Hunky Dory de rizos dorados, abrazó el Glam Rock y la ambigüedad sexual y dio comienzo a una nueva era en su música y en su estética. Ziggy Stardust era un artificio genial, un juego de influencias y homenajes a la ciencia ficción, al glamour, a la purpurina, y también a los outsiders. Aunque hay varias versiones al respecto, como suele suceder en estos casos, parece que estaba directamente inspirado en Iggy Pop −que por entonces se había convertido en una obsesión para David−, así como en el músico rockabilly de efímera carrera Vince Taylor. Tomó su apellido del músico Norman Carl Odam, aka The Legendary Stardust Cowboy, mientra que su sonido estaba muy influenciado por la escena underground norteamericana, especialmente por Iggy y The Stooges y Lou Reed.
Starman es uno de los 11 cortes de este álbum que arranca con la prodigiosa Five Years y concluye con la catarsis de Rock’N’Roll Suicide. Al igual que el bondadoso Hombre de las Estrellas del que habla la canción, que ha aterrizado en la Tierra para abrir nuevas puertas a la percepción de quien esté preparado para escucharle, Bowie y sus Spiders (Mick Ronson, Trevor Bolder y Mick Woodmansey) descubrieron a sus fans un mundo distinto y mejor. En la mítica actuación de la banda en Top of the Pops el 6 de julio de 1972, miles de jóvenes británicos (y sus horrorizados padres) presenciaron atónitos aquella explosión de colorista y sexual R’n’R. Se acabó el buenrrollismo hippie: esto era algo salvaje. Como explica Paul Trynka en su biografía del músico británico: “David y The Spiders eran temibles y suponían una amenaza no sólo para las hijas, sino también para los hijos. En el momento en que David pasó el brazo alrededor de Mick Ronson [guitarrista de la banda], adolescentes de todo el país compartieron un momento de epifanía”.
Atentos al contraste entre la actitud y las pintas de la banda con el público del estudio. Desde luego, tuvieron que quedarse impresionados como mínimo... ¡Quién hubiera estado allí para verlo en persona!
Corregidme si me equivoco, pero no hay otra película que haya retratado tan fielmente la era dorada del Glam como Velvet Goldmine (Todd Haynes, 1998). De hecho, los personajes protagonistas son evidentes trasuntos de Bowie e Iggy Pop.
Una curiosidad para terminar. Muchos, muchos años después de la “muerte” de Ziggy, Bowie decidió saldar su deuda con The Legendary Stardust Cowboy e incluyó una versión de su tema I Took a Trip on a Gemini Spacecraft en su álbum Heathen (2002). Vedle aquí, otra vez poniendo en pie al público de Top of the Pops.
(Tengo que decirlo: nadie más que él puede llevar así de bien un chaleco y un pantalón de traje...).
No os voy a engañar, últimamente me faltan ganas para buscar canciones de buen rollo. No tengo tiempo -me puede el estrés del día a día- ni ánimo. Estos nubarrones y este cielo gris están haciendo mella en mi forma de ser. Mi amiga Ana describe perfectamente en su último post en Im-perfectas el estado generalizado de tristeza que se capta últimamente entre nuestros congéneres... El mal rollo (como el bueno) se contagia fácilmente.
Cada vez cuesta más ver sonrisas y escuchar carcajadas. Las caras largas son una constante entre las gentes que se sientan codo con codo en el metro. Las noticias de desgracias copan los telediarios y la cosa está dificil en España y en el mundo, con pocas expectativas de solución externa a corto plazo. Sólo nos queda emigrar... ¡pero a Marte!
El gran David Bowie lo vió claro ya en diciembre de 1971, cuando compuso y grabó Life on Mars? para su álbum Hunky Dory. La canción, que posteriormente sería definida por BBC Radio 2 como "un cruce entre un musical de Broadway y un cuadro de Salvador Dalí", contó con participación del pianista Rick Wakeman. Después de ser lanzada como single en 1973, alcanzó el 3º puesto en la lista de éxitos del Reino Unido en la cual se mantuvo durante 13 semanas.
Con su letra tan ácida como psicodélica, Life in Mars? se convirtió en un básico recurrente para mí hace un par de años cuando devoré en cuestión de meses la maravillosa serie de la BBC Life on Mars, que usaba la canción como tema principal de inicio de cada episodio y que me hizo retomar el look setentero y un excelente acento de Manchester que me ha venido de perlas este verano.