DIEZ AÑOS DE CBR

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viernes, 5 de abril de 2013

Satellite of Love (by Carol)

¡Estoy contenta! Esta semana han ocurrido varios hechos importantes; para empezar, estamos un poco más cerca de la III república. En lo estrictamente personal, he tomado una decisión difícil para la que no estaba segura de tener valor. Y por otra parte, me he encontrado con algo inesperado y bastante flipante que me ha devuelto la fe en ciertas cosas. En fin, que estoy de tan buen humor que no me lo van a arruinar ni las bochornosas comparecencias videográficas de nuestro Marianín.

Creo que la ocasión merece que hablemos de una obra maestra, de esa Biblia del Rock que es Transformer (RCA, 1972). Los que me conocéis sabéis que padezco loureedismo agudo -dolencia contagiada hace muchos años por el ya habitual en este blog Luis Chelsea-, así que amo todo lo que hace este hombre, y no, no me importa que sea malencarado y rancio. Transformer (que por cierto y con todo el ánimo de fardar, tengo firmado por el mismísimo Lou Reed) es un álbum tocado por la mano de los dioses. ¿Qué otra cosa cabía esperar de un disco de Reed producido por David Bowie y el "Spider From Mars" Mick Ronson en plena fiebre Glam?

Si bien la grabación no fue precisamente un camino de rosas, sin duda el ambiente turbulento que la rodeó, unido al abrumador talento de los implicados, contribuyó a que el resultado fuera tan alucinante y turbador. Como cuenta Paul Trynka en su magna biografía de The Thin White Duke, Starman, “Reed era un desastre y estaba enganchado a las discusiones y a la manipulación” (y a algo más, añado yo). Amansaron a la fiera el trabajo duro del gran Ronson y la mano izquierda de Bowie: “David comprendía a Lou, algo que ninguno de los demás logró”.

He vuelto a este disco una y otra vez desde que lo escuché por primera vez; lo he grabado en casetes qué sé yo cuántas veces, lo he comprado para mí y para regalar porque, es obvio, para mí tiene un significado muy especial. Claro que como suele ocurrir con las obras maestras, no todo el mundo es capaz de apreciar su grandeza (permitidme la arrogancia del comentario). ¿Veis esos momentos lamentables que todos tenemos en la vida y que desearíamos que no hubiesen ocurrido nunca? Pues entre los míos se encuentra una ocasión en que se lo regalé a alguien que creía que lo merecía. Cuánto me arrepiento de haber condenado semejante joya a coger polvo en un cajón, en el mejor de los casos, si es que no acabó en la basura... En fin, no sé cómo no sospeché de una persona que estaba convencida de que ‘She’s a Rainbow’ es una canción de The Beatles…

Más allá de las extraordinarias ‘Walk On The Wild Side’ (canción enseña del álbum por derecho propio) y ‘Perfect Day’ (que los fans de Trainspotting conocen por su banda sonora, aunque a veces ni siquiera se toman la molestia de averiguar de quién es, así que tan fans no serán), Transformer es un discazo de principio a fin, empezando por esas portada y contraportada grandiosas. De hecho, sin ser un disco conceptual, a mí me gusta ponerlo entero, como si estuviera leyendo esa crónica sucia de urbanitas marginales y viciosos, y creo que gana mucho más que en escuchas troceadas. Es fascinante desde la primera a la última estrofa. Y por eso es muy difícil escoger una única canción. Tras mucho pensarlo, creo que ‘Satellite of Love’ es una de las que más me gustan y de las más buenrrolleras del disco, y donde se escuchan además los coros de Bowie. Me flipa la letra alucinada sobre satélites televisados en la que, de pronto, irrumpe ese “me han dicho que has hecho de todo con Harry, Mark and John”. ¡Genio Lou!



Entre las muchas versiones que existen he encontrado ésta tan marciana de Eurythmics y ésta otra de U2, creo que de una época anterior a que Bono se conviertiera en “¡Bonoooorrrrrrr!”, ese ser con gafas de sol y bondad ilimitada. He de admitir que no está mal, aunque esos aulliditos del estribillo...

La mejor de todas es, claro, la de otro genio de la música. Observad el ligero cambio en la letra, muy Soy-Morrissey-y-soy-borde, sustituyendo el verso “I love to watch things on TV” por “I cannot stand the TV”:


Por cierto, Isa J. Moya: he estado releyendo tu entrada sobre ‘Walk On the Wild Side'. ¿Sobrevalorado? ¡Ya hablaremos tú y yo! ;-)

Vaya este post dedicado a todos los reedadictos del mundo y a los que, sin serlo, tenéis la mente y los oídos suficientemente abiertos como para, al menos, darle una oportunidad a este álbum mítico que ha cambiado la vida de tanta gente (y no exagero). Y en especial a ti, por entenderlo y por apreciarlo. Aunque nunca tuve ninguna duda de que tú sí merecías escucharlo.