jueves, 28 de junio de 2012

I Know that Loving (por Carol)

Normalmente identificamos la música de buen rollo con la que es bailable y luminosa. Pero una canción de tono melancólico también puede hacerte sentir feliz, y I Know that Loving es un buen ejemplo. Tindersticks no son la alegría de la huerta ni sus discos los más indicados para bailar pogo, eso está claro. Pero lo que a mí me ocurre es que sus texturas sonoras y la magnífica y cavernosa voz de Stuart Staples tienen la capacidad de conseguir que se me vaya la olla, que me abstraiga de todo lo demás. 

Conocí a Tindersticks gracias al que era, por aquel entonces, mi mejor amigo (por si os quedaba alguna duda: ya no... pero ésta es una de las cosas que, en justicia, tengo que agradecerle). Había pasado un año viviendo en Londres y se trajo de allí toneladas de discos, entre los que estaba el recopilatorio Donkeys 92-97. Me enganchó la elegancia y la exquisitez de su sonido, sobre todo teniendo en cuenta que en esa época yo escuchaba cosas bastante más ásperas. No puedo decir que sea ultrafán, pero sí les he seguido con interés a lo largo de estos años, y sin embargo nunca había conseguido verles en directo. El pasado fin de semana, por fin, sucedió. Encima tuve la suerte de verles desde la tercera fila. Vamos, que me he pasado flipando cuatro días, no os digo más.

Creo que si escucháis I Know that Loving (de su álbum Simple Pleasure, 1999), que fue uno de los mejores momentos del bolo, podréis haceros una idea de las atmósferas tan especiales que la banda es capaz de crear. El vídeo que incluyo aquí fue grabado en un reciente concierto en el Teatro Lara de Madrid. El sonido no es demasiado bueno y es por eso que pongo también la versión del disco.

Si combináis la escucha de la canción (ya puestos, del disco entero, que tenéis en streaming en la web del grupo) con un copazo de lo que sea que bebáis (un tinto potente de mencía de El Bierzo estaría bien), arrellanados en el sofá, con luces bajas y el aire acondicionado a toda leche, ya podéis decir que habéis estado muy cerca de hallar la perfección en este caótico mundo de mierda.




lunes, 25 de junio de 2012

Don't stop 'til you get enough (by Isa)


Hoy hace justo tres años que se murió "el rey del Pop", un ser controvertido y especial, como corresponde a la figura estelar que fue, y que siempre será... como lo son todos los tipos que han pasado a la historia y Michael Jackson no podía ser una excepción. Mi CBR de hoy es un homenaje a él, pero también a mí y a todos los que un día -lunes, por ejemplo- piensan que no pueden más, pero a pesar de todo siguen adelante.

Teniendo en cuenta que es el aniversario de su muerte, podría dedicarme a narrar las virtudes y peculiaridades de este hombre espectáculo, pero sobre eso ya hay mucho escrito -y mucho mejor de lo que podría hacerlo yo-, así que solo voy a contar mi relación con él.

La primera vez que tuve consciencia de su existencia fue con Thriller y ese videoclip que tanta expectación causó a nivel mundial -o al menos así lo recuerda mi mente infantil-. ¡Qué miedo me daban esos zombies! Y es que a finales del 82 yo era una pipiola de 6 añitos, pero más impactada por 'Billie Jean' o 'Beat it' que por 'Naranjito'.

En cualquier caso, su música ya había estado presente en mi vida. Mi progenitora era una gran fan de su trayectoria hasta entonces, y especialmente de los temas de los Jackson Five -toda una Motown Girl mi santa madre-, aún recuerdo los singles en vinilo de 'ABC' o 'I want you back'.

Michael Jackson siguió formando parte de la banda sonora de mi infancia, como de la de la gran mayoría de niños de mi generación... porque ¿quién no se acuerda del pastelosísimo y repetido hasta la saciedad 'We are the World'? Hasta las buenas acciones pueden tener consecuencias negativas, en este caso de índole psicológico...

'Bad' fue para mí el resurgir de mi gusto por Jackson... qué temazos tiene ese disco: el propio Bad, Smooth Criminal o The way you make me feel, una de mis favoritas de siempre... y es que a qué preadolescente no le gusta sentirse mala y deseada. Lástima que la degeneración personal del personaje empezase por entonces y fuera convirtiéndose poco a poco en el incomprendido bicho raro que llegó a ser.

Para cuando llegaron 'Black or White' o el filántropo 'Heal the World', Michael Jackson había bajado mucho en mi top list de artistas musicales... y es que en mi adolescencia, mis gustos iban por otros derroteros más rockeros, lo que no me impidió hacer guardia con mis amigas más fanáticas enfrente al hotel Villamagna en su visita a Madrid.

De todas formas, mi canción favorita de Jackson no es un recuerdo de mi niñez, aunque podría serlo. Es el tema más disco funk del Rey del Pop, que descubrí ya de adulta, y por el que recuperó el puesto que le corresponde en mi iPod: el de los clásicos. 'Don't Stop 'Til You Get Enough' es su primer éxito en solitario, y el único del disco Off the Wall, el primero sobre el cual tuvo control creativo.




Lanzada el verano de 1979, la canción fue escrita y compuesta por el propio Jackson con la producción de Quincy Jones... Un tema que dependiendo de en que estado lo escuches puede ser una inyección de energía para continuar a pesar de la extenuación, una llamada a la perseverancia (esa que me ha salvado tantas veces) o -como pensó la madre del joven Michael- una clara referencia al acto sexual...

Sea como sea, no vayais a parar ahora... ¡no hasta que no podáis más!


jueves, 21 de junio de 2012

Ever Fallen in Love (por Carol)

No, en CBR no estamos en la Semana Fantástica del Amor ni nos ha dado una sobredosis de azúcar. Os prometo que es puritita casualidad que llevemos dos post seguidos sobre el tema. En todo caso, ya veis que se trata de canciones que no hablan precisamente de lo bonito que es el amor y de las florecicas y los pajaricos, sino de cuando estar enamorado es una putada. En especial la que hoy nos ocupa, uno de mis jitazos favoritos ever y todo un clásico de esta mítica banda británica de punk rock.

Los Buzzcocks eran sin duda tipos duros, pero hasta el más punkarra se ha pillado (ya no digo enamorado) alguna vez por la persona equivocada. Que levante la mano quien nunca se haya enfangado hasta el cuello en una historia que te hace sentirte miserable, pero de la que no eres capaz de salir. Quién no ha pasado por la experiencia de tener a alguien incrustado en su cerebro... Lo dice infinitamente mejor mi admirada Belén Gopegui: “Por qué un cuerpo se clava en el deseo y no se nos olvida”*.

Pero centrémonos en la canción. Ever Fallen in Love está incluida en el álbum Love bites (1978), segundo de la banda fundada por Pete Shelley y Howard Devoto (quien, sin embargo, no tardó en abandonarla), animados por la efervescente escena punk británica e influenciados sobre todo por los Sex Pistols, a quienes telonearon posteriormente.




Aunque no fueron tan reconocidos como los Pistols o The Clash, Buzzcocks alcanzaron una notoriedad importante. Ever Fallen in Love cuenta, de hecho, con un buen puñado de versiones (además de tratarse de uno de los temas favoritos del mítico diyei de la BBC1 John Peel, lo cual es mucho decir), como la de Pete Yom en banda sonora de Shrek 2, una muy chula y bossanovera de Nouvelle Vague o ésta de Fine Young Cannibals, bastante bizarra (no digamos ya el vídeo), que se incluyó en la banda sonora de Algo salvaje.



Pero mi favorita es ésta de Cooper, la banda de Álex Díez, quien fuera alma de Los Flechazos (grupo al que ya estoy tardando en dedicar un post, por cierto). Con mis mejores deseos y toda mi solidaridad para los damnificados del amor equivocado.



*Acceso no autorizado. Ed. Mondadori, 2011.

martes, 19 de junio de 2012

Comes love (por Isa)

No soy una persona que se rinda fácilmente ante la adversidad. Me cuesta trabajo claudicar a la fuerza del destino, algo que marca mi carácter y mi paz vital de forma importante. Porque el inconformismo puede ser revolucionario y romántico, pero en muchas ocasiones genera más quebraderos de cabeza que los beneficios que reporta... con lo fácil que es dejarse llevar, ¿verdad?

En cualquier caso, a veces la vida da volantazos impredecibles que te hacen cambiar de ruta doblegando tu voluntad e incapacitándote para tomar las riendas. Y de todos los virajes del destino el más desconcertante es, sin duda, la intromisión del amor en tu rutina. Aparece siempre sin avisar, te pilla a medio arreglar, se autoinvita a cenar y te deja sin existencias en la nevera...  ¡el muy caradura! Y lo peor es que da igual que te rebeles: no puedes hacer nada.

Ya lo dice la canción de hoy: 'Comes love', una grabación viejuna -como el tema que ilustra su letra- y una melodía embriagadora y pausada que te contagia esa indolencia que solo se siente cuando asumes que la cosa es como es y que no merece la pena desesperarse intentando cambiarla.

Compuesta por  Lew Brown, Sammy Stept, y Charles Tobias, esta versión -la más antigua, de 1939- fue grabada por el clarinetista Artie Shaw y su orquesta en un mes de junio... y parece que tanto la cadencia de la música como la voz de Helen Forrest transmiten el estío tedioso que produce el despertar del verano...




Yo me quedo con el swing de Shaw y Forrest, pero aquí os dejo la versión de la gran Billie Holiday, grabada en 1957, para que comparéis... y ya sabéis "comes love, nothing can be done".


martes, 12 de junio de 2012

Starman (by Carol)


Qué se puede escribir sobre una obra maestra que no haya sido ya dicho mil veces de mejor forma... Me da casi apuro escribir este post; lo he empezado, lo he borrado, lo he vuelto a empezar… y no doy con la manera. Es como poner las manazas sobre Las Meninas para cambiar el cuadro de sitio, seguro que te mueres de miedo de cargártelo. En fin, allá voy.

Estos días se cumplen 40 años de The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders from Mars, el álbum que catapultó definitivamente a David Bowie a la categoría de estrella y que marcó un antes y un después en la Historia del Rock and Roll.

Con su álter ego Ziggy Stardust, Bowie dijo adiós al Hunky Dory de rizos dorados, abrazó el Glam Rock y la ambigüedad sexual y dio comienzo a una nueva era en su música y en su estética. Ziggy Stardust era un artificio genial, un juego de influencias y homenajes a la ciencia ficción, al glamour, a la purpurina, y también a los outsiders. Aunque hay varias versiones al respecto, como suele suceder en estos casos, parece que estaba directamente inspirado en Iggy Pop −que por entonces se había convertido en una obsesión para David−, así como en el músico rockabilly de efímera carrera Vince Taylor. Tomó su apellido del músico Norman Carl Odam, aka The Legendary Stardust Cowboy, mientra que su sonido estaba muy influenciado por la escena underground norteamericana, especialmente por Iggy y The Stooges y Lou Reed.

Starman es uno de los 11 cortes de este álbum que arranca con la prodigiosa Five Years y concluye con la catarsis de Rock’N’Roll Suicide. Al igual que el bondadoso Hombre de las Estrellas del que habla la canción, que ha aterrizado en la Tierra para abrir nuevas puertas a la percepción de quien esté preparado para escucharle, Bowie y sus Spiders (Mick Ronson, Trevor Bolder y Mick Woodmansey) descubrieron a sus fans un mundo distinto y mejor. En la mítica actuación de la banda en Top of the Pops el 6 de julio de 1972, miles de jóvenes británicos (y sus horrorizados padres) presenciaron atónitos aquella explosión de colorista y sexual R’n’R. Se acabó el buenrrollismo hippie: esto era algo salvaje. Como explica Paul Trynka en su biografía del músico británico: “David y The Spiders eran temibles y suponían una amenaza no sólo para las hijas, sino también para los hijos. En el momento en que David pasó el brazo alrededor de Mick Ronson [guitarrista de la banda], adolescentes de todo el país compartieron un momento de epifanía”.

Gracias a la bendita BBC podemos disfrutar de este momento histórico en calidad muy decente (quién hubiera estado allí para verlo en persona). Atentos al contraste entre la actitud y las pintas de la banda con el público del estudio. Desde luego, tuvieron que quedarse impresionados como mínimo...



Corregidme si me equivoco, pero no hay otra película que haya retratado tan fielmente la era dorada del Glam como Velvet Goldmine (Todd Haynes, 1998). De hecho, los personajes protagonistas son evidentes trasuntos de Bowie e Iggy Pop.



Una curiosidad para terminar. Muchos, muchos años después de la “muerte” de Ziggy, Bowie decidió saldar su deuda con The Legendary Stardust Cowboy e incluyó una versión de su tema I Took a Trip on a Gemini Spacecraft en su álbum Heathen (2002). Vedle aquí, otra vez poniendo en pie al público de Top of the Pops.

(Tengo que decirlo: nadie más que él puede llevar así de bien un chaleco y un pantalón de traje...).


viernes, 8 de junio de 2012

I'm not like everybody else (by Isa)

Cada vez que The Kinks aparecen en este blog me entra temblor de dedos por la inseguridad de quién sabe que lo leen expertos en el grupo, y que es fácil meter la pata cuando se habla de un tema ante gente que controla del mismo... pero hoy toca. Que me perdonen y corrijan las imprecisiones los entendidos en la materia 'kink'.

'I'm not like everybody else' es un tema que ya en el título deja marcada su autenticidad, su fuerza y la originalidad vital de su compositor, el señor Raymond Douglas Davies, que por supuesto sigue tocandola en sus actuaciones en solitario. Quién haya pasado por una crisis existencial en su vida (como yo) no encontrará una canción que le reafirme más en su peculiaridad como persona que ésta.




Al parecer, el líder de los Kinks escribió 'I'm not like everybody else' para The Animals, pero éstos la rechazaron, así que reversionaron el tema designando como vocalista principal a Dave (Davies), algo muy excepcional en la metodología del grupo según la cual cada hermano canta la canción que él mismo compone.

Lanzada en 1966, como cara B de Sunny Afternoon (otro hit que algún día tendrá su lugar aquí), 'I'm not like  everybody else' ha sido versionada varias veces, incluso por el propio grupo. En 1994, The Kinks readaptaron el tema para su disco 'To the Bones', el último antes de su ruptura definitiva en 1996. Esta versión aparece al final de 'Cold Cuts', de los episodios de los Soprano -en clara referencia a ese astro de la pequeña pantalla que es Tony-. Se me saltan las lágrimas...




Mis circunstancias existenciales no son la únicas que me han llevado hasta 'I'm not like everybody else'... Cuando hace unos años quise recuperar mi afición infantil por la guitarra y empecé a practicar con acordes básicos, mi excepcional profesor me puso de 'deberes' este tema. Así que os podéis imaginar la cantidad de veces que he destrozado la canción.

Mi profe, 'musicólogo', guitarrista, banjoísta, bloguero, 'Kinky', social media addicted y periodista científico de fama internacional, cumple años mañana... Y si algo está claro es que él "no es es como todo el mundo". Va por ti.

¡Feliz pre-cumpleaños, Manu!

viernes, 1 de junio de 2012

Fuerte! (by Carol)

Tras mucha zapatilla gastada de tanto pegar botes cada vez que escuchaba esta canción, un día llegué a la conclusión de que Fuerte! debería ser patrimonio cultural de la humanidad o algo así. Como mínimo, digamos que está entre las canciones más gloriosas que ha dado jamás el pop español. No en vano se la debemos a esa mente brillantísima que es Fernando Alfaro, sin duda uno de los mejores letristas de este país, que formó junto a Joaquín Pascual, José María Ponce y Carlos Cuevas, y más tarde José Manuel Mora e Isabel León, esa banda seminal que fue Surfin’ Bichos.

En la música de Surfin’ Bichos confluían el rock más crudo de los 80 y el indie de los 90, con un poso de oscuridad y brutalidad que remitía a la Velvet Underground, a Nick Cave o a Pixies. Esta línea ha seguido muy presente en la carrera de todos tras la disolución de la banda, especialmente en la de Alfaro en sus posteriores aventuras con Chucho, los Alienistas o en solitario.

Fuerte! andaba como canción suelta en qué sé yo cuántas cintas recopilatorias que tenía por ahí, y luego en diversas playlists, hasta que en un Summercase (DEP) me compré la reedición remasterizada de "Hermanos carnales" lanzada por Subterfuge hace algunos años. Estas últimas semanas me ha dado por redescubrir este discazo (ejercicio que os aconsejo) plagado de joyas que hablan de dolor y de amor, de incesto, de angustia… pero también llenas de energía, como es el caso de Fuerte! Las estrofas de Alfaro amalgaman con total naturalidad impulsos primarios y eruditas referencias a la mitología clásica o a la Biblia. Qué decir de la música, esa base de guitarras cañeras con sección de viento, batería potente, toques de percusión y mandolina aquí y allá… En fin, no puedo explicarlo, hay que escucharlo.




Aunque nunca he visto a los Surfin’ en directo, ni en su momento ni en su efímero regreso de hace algunos años, sí he tenido la suerte de escuchar versiones acústicas de la canción en los conciertos de Fernando Alfaro. Así, desnuda, mola mucho también. Este vídeo no es muy bueno, pero os podéis hacer una idea de cómo mantiene su magnetismo intacto.



Hidrogenesse se curró en su momento esta curiosa versión:



Buscando material para este post he descubierto algo que no sabía, y es que Surfin’ Bichos fueron seleccionados para telonear a Nirvana junto a Teenage Funclub en su gira española de 1992, en plena histeria colectiva del Nevermind. Pero… finalmente, aun con las entradas y los carteles impresos, pocos días antes de la gira les comunicaron que no iban a tocar. “Nos chafó, nos cabreamos y ni siquiera fuimos a ver a Nirvana”, recuerda Fernando Alfaro en este artículo de Rolling Stone. Queda para la historia el comentario que publicó la revista Rockdelux en julio de1992 (no he encontrado el artículo, pero en éste podéis leer la referencia): “Surfin’ Bichos no son Nirvana, son infinitamente mejores”.