DIEZ AÑOS DE CBR

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miércoles, 17 de marzo de 2021

'Should I stay or should I go' (by Isa)


Si hay algo que hace a una canción un CLÁSICO con mayúsculas es la fórmula magistral de acordes absolutamente reconocibles por cualquier ser humano dotado de oídos y un estribillo rotundo y único. Con 'Should I stay or should I go' se cumplen las dos cosas. Nadie que tenga la suerte de contar con sistema auditivo puede encogerse de hombros ante el riff inicial del mayor temarraco perpetrado por The Clash.

En los comentarios a este post de 2013 dedicado a 'Janie Jones', contaba que durante los años que frecuenté el famoso y ya extinto karaoke Castellana 210, situado en los bajos del edificio de Europa Press, nunca dejé de cantarla micro en mano y arrojo etílico en mi interior. 'Shoud I stay or should I go' es un blues punkarra perfecto para inducir al desparrame en modo de disyuntiva. ¿Debería irme o debería quedarme? se planteaba el guitarrista Mick Jones en 1981, y no está muy claro si se refería a la relación con su novia de entonces, con quien rompió poco después o a la banda, por la que atravesaba momentos de incertidumbre. Para mí, esta canción, aullada a voz en grito y con contoneo sobre un escenario enmoquetado, 20 años después de su lanzamiento, significaba siempre la duda entre la lucidez de largarme antes de corromperme del todo o seguir de farra y dejarme llevar. Imaginaos que opción solía resultar vencedora.

domingo, 2 de agosto de 2020

'White Riot' (by Carol)

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Hoy no es mi día. Estoy cansada. El calor me deprime (y hoy hace MUCHO). Mi trabajo también. El futuro pinta regulero. La COVID sigue al acecho. Los bares cierran. TODO MAL. 

Menos mal que existen The Clash.

viernes, 11 de mayo de 2018

'I Want Your Love' (by Carol)

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Wendy y sus muchachos aceptando el papel de segundones

A finales de los 80, todas las niñas -y, seguramente, algún que otro niño- queríamos ser Wendy James, la cantante de Transvision Vamp. Especialmente si, como era mi caso, te parecías más a Dawn, la protagonista gafotas de 'Bienvenidos a la casa de muñecas' (una de mis pelis favoritas ever, por cierto), que a Wendy James. Rubia, sexy, con estilo y actitud, echada p'alante, al frente de una banda molona... ¡Cómo no admirarla!

viernes, 18 de octubre de 2013

Janie Jones (by Carol)

¿A que todos tenéis una especie de lista de momentos históricos que os gustaría haber vivido? La mía es larga y cambia cada poco, pero sin duda me habría dejado cortar un brazo por estar en Manchester viendo esto:





¡Qué puta barbaridad, por favor! ¡Si parece que te está salpicando el sudor de Joe Strummer! Si todos los conciertos de The Clash fueron como éste, ellos solitos debieron generar energía suficiente como para abastecer de suministro eléctrico a todo el Reino Unido durante un mes. Desde luego, a mí este tema me pone cardíaca perdida y he entrado en una especie de loop y llevo dándole al play como 20 veces.

Incluida en su primer álbum (The Clash, 1977), ‘Janie Jones’ es, obviamente, una de mis canciones favoritas de la banda y… bueno, hacía por lo menos tres posts que no mencionaba Alta fidelidad, ¿eh? Así que diré que aparece encabezando la lista de “Las cinco mejores caras A de singles de todos los tiempos” de Rob Fleming. [Probablemente algún día recibiré una carta del representante legal de Nick Hornby reclamándome derechos de autor por el recurso abusivo a sus libros…].

viernes, 31 de mayo de 2013

Debaser (by Carol)

¿Que qué hago yo aquí? Pues sí, esta semana tocaba post de Isa, pero por razones diversas resulta que me he colado y tendréis que conformaros conmigo otra vez.

En compensación, os traigo un temazo que os va a poner cardiacos perdidos y en modo fin-de-semana-salvaje. Al menos conmigo funciona. ¡Cuánta suela habré gastado yo pegando botes con ‘Debaser’, madre mía! ¡Y cuántos tímpanos rotos con mis berridos!

Ésta es una de esas canciones que debería escucharse siempre con una calidad de sonido óptima, a un volumen considerable y en un garito amplio y sin aglomeraciones, para poder desmelenarse como la ocasión merece. Ninguna de estas condiciones se dan en mi pisisito, por desgracia, pero aun así entro en trance cada vez que la escucho. En realidad, cada vez que pongo Doolittle, uno de los álbumes fundamentales del rock de los 90 (1989, para ser precisos), con temas brutales desde el primero hasta el último, y mi favorito de Pixies. Además [aviso: momento fetichista freak vacilón] lo tengo en flamante vinilo, que compré a un precio más que razonable en ese Edén llamado Criminal Records. Me topé con la tienda en un viaje de trabajo a Atlanta, paseando por el barrio más chulo de la ciudad -Little Five Points, que visité por recomendación de mi gran amigo Andrés, quien siempre sabe dónde encontrar los mejores antros rockeros y baretos de viejales en todas las ciudades del mundo-, y me faltó nada y menos para encadenarme a la puerta y pedir asilo político. Mis sufridas compañeras casi tuvieron que sacarme a rastras del local ante la perplejidad de los dependientes.

Los fans de Pixies sabréis que ‘Debaser’ está inspirada en la peli Un perro andaluz, como resulta evidente en la frase “slicing up eyeballs”, en referencia a la turbadora escena de la navaja seccionando el ojo de una chica. Se conoce que Black Francis estaba flipado con esta obra maestra del surrealismo fílmico, de tal forma que el tema es una especie de declaración de rendida admiración. “Cuando crezca quiero ser un debaser”; traduciendo libremente, un perversor de las normas artísticas como el genio Buñuel y el genio Dalí. Y podemos decir que, a su manera, así fue.

Francis, que había estudiado algo de español durante una estancia en Puerto Rico, introdujo en la letra en inglés ciertos términos en, digamos, francospanglish inventado (“I am un chien Andalusia”) de una manera muy divertida, al modo de The Clash en 'Spanish Bombs' o 'Should I Stay or Should I Go'. A mí me emociona bastante que bandas tan increíbles se inspiraran en la cultura española para crear canciones memorables como éstas. Tan buen gusto artístico ya dice mucho a su favor, creo yo. Lamento muchísimo no haberles visto nunca en directo, y aunque pudiera hacerlo en una de sus resurrecciones, con un Francis más parecido a King África que otra cosa y peleado a muerte con Kim Deal, seguro que no es lo mismo (¡y aun así iría con los ojos cerrados si tuviera la oportunidad!).

He encontrado por ahí una versión absolutamente infame de unos tipejos llamados Rogue Wave -ni los conozco ni quiero-, que no os voy ni a poner para que no malgastéis vuestro tiempo. Mejor empleadlo en escuchar el tremendísimo bajo de la fantástica Kim, los berridos de Francis y los guitarrazos de Joey Santiago. ¡Os deseo que este finde encontréis a un pincha apañado que salve vuestra vida y os ponga ‘Debaser’ a volumen atronador!... y sin garrafón. ¡Buena suerte!


jueves, 21 de junio de 2012

Ever Fallen in Love (por Carol)

No, en CBR no estamos en la Semana Fantástica del Amor ni nos ha dado una sobredosis de azúcar. Os prometo que es puritita casualidad que llevemos dos post seguidos sobre el tema. En todo caso, ya veis que se trata de canciones que no hablan precisamente de lo bonito que es el amor y de las florecicas y los pajaricos, sino de cuando estar enamorado es una putada. En especial la que hoy nos ocupa, uno de mis jitazos favoritos ever y todo un clásico de esta mítica banda británica de punk rock.

Los Buzzcocks eran sin duda tipos duros, pero hasta el más punkarra se ha pillado (ya no digo enamorado) alguna vez por la persona equivocada. Que levante la mano quien nunca se haya enfangado hasta el cuello en una historia que te hace sentirte miserable, pero de la que no eres capaz de salir. Quién no ha pasado por la experiencia de tener a alguien incrustado en su cerebro... Lo dice infinitamente mejor mi admirada Belén Gopegui: “Por qué un cuerpo se clava en el deseo y no se nos olvida”*.

Pero centrémonos en la canción. Ever Fallen in Love está incluida en el álbum Love bites (1978), segundo de la banda fundada por Pete Shelley y Howard Devoto (quien, sin embargo, no tardó en abandonarla), animados por la efervescente escena punk británica e influenciados sobre todo por los Sex Pistols, a quienes telonearon posteriormente.




Aunque no fueron tan reconocidos como los Pistols o The Clash, Buzzcocks alcanzaron una notoriedad importante. Ever Fallen in Love cuenta, de hecho, con un buen puñado de versiones (además de tratarse de uno de los temas favoritos del mítico diyei de la BBC1 John Peel, lo cual es mucho decir), como la de Pete Yom en banda sonora de Shrek 2, una muy chula y bossanovera de Nouvelle Vague o ésta de Fine Young Cannibals, bastante bizarra (no digamos ya el vídeo), que se incluyó en la banda sonora de Algo salvaje.



Pero mi favorita es ésta de Cooper, la banda de Álex Díez, quien fuera alma de Los Flechazos (grupo al que ya estoy tardando en dedicar un post, por cierto). Con mis mejores deseos y toda mi solidaridad para los damnificados del amor equivocado.



*Acceso no autorizado. Ed. Mondadori, 2011.