No soy una persona que se rinda fácilmente ante la adversidad. Me cuesta trabajo claudicar a la fuerza del destino, algo que marca mi carácter y mi paz vital de forma importante. Porque el inconformismo puede ser revolucionario y romántico, pero en muchas ocasiones genera más quebraderos de cabeza que los beneficios que reporta... con lo fácil que es dejarse llevar, ¿verdad?
En cualquier caso, a veces la vida da volantazos impredecibles que te hacen cambiar de ruta doblegando tu voluntad e incapacitándote para tomar las riendas. Y de todos los virajes del destino el más desconcertante es, sin duda, la intromisión del amor en tu rutina. Aparece siempre sin avisar, te pilla a medio arreglar, se autoinvita a cenar y te deja sin existencias en la nevera... ¡el muy caradura! Y lo peor es que da igual que te rebeles: no puedes hacer nada.
Ya lo dice la canción de hoy:
'Comes love', una grabación viejuna -como el tema que ilustra su
letra- y una melodía embriagadora y pausada que te contagia esa indolencia que solo se siente cuando asumes que la cosa es como es y que no merece la pena desesperarse intentando cambiarla.
Compuesta por
Lew Brown,
Sammy Stept, y
Charles Tobias, esta versión -la más antigua, de 1939- fue grabada por el clarinetista
Artie Shaw y su orquesta en un mes de junio... y parece que tanto la cadencia de la música como la voz de
Helen Forrest transmiten el estío tedioso que produce el despertar del verano...
Yo me quedo con el swing de Shaw y Forrest, pero aquí os dejo la versión de la gran
Billie Holiday, grabada en 1957, para que comparéis... y ya sabéis "comes love, nothing can be done".