DIEZ AÑOS DE CBR

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viernes, 9 de septiembre de 2016

'Walking on sunshine' (by Isa)


He tenido que mirar y remirar varias veces entre los posts publicados en los más de cinco años de vida los el blog, porque no me podía creer que este tema no estuviera ya en CBR... pero lo cierto es que no está. Increíble pero cierto. Así que ahora mismo de dispongo a enmendar el atropello que supone la ausencia de una de las canciones más buenrolleras de la historia de la música, una imprescindible en cualquier antología que recoja canciones de esas que suben la moral: 'Walking on sunshine'.

Hacía bastante (que sé yo ¿un par de meses?) que no escuchaba 'Walking on sunshine' y el otro día seleccioné una lista de Spotify elaborada por una amiga tuitera, @Beronikes (probablemente, lo más valioso con mucha diferencia que he sacado de la red social del pajarito). Seguidla, es una tía cojonuda. A lo que iba, la lista es una recopilación de todas las canciones que aparecen en un referente clásico para las autoras de este humilde blog, el libro de Nick Hornby: 'Alta Fidelidad'. Sí, en la peli de Stephen Frears también sale, en esta escena memorable en el que Jack London intenta animar al amargado de John Cusack -del que a pesar de todo, estuve años enamorada-.



'Walking on sunshine' es una one-hit-wonder en toda regla, el único éxito del grupo británico Katrina and The Waves, por mucho que ganaran Eurovisión diez años después. Y vaya éxito... no hay nadie que haya vivido con posterioridad a 1985, año de su lanzamiento, que no reconozca el inconfundible subidón trompetero y su estribillo gritón. Porque es una canción de gritar y de tararear la melodía con todos sus instrumentos incluidos los efectos sonoros. Cuesta creerlo, pero inicialmente estaba concebida como balada. Menos mal que la Katrina convenció a los chicos de que mejor no. Y es que la letra de 'Walking on sunshine' incurre en un clásico del buenrollismo, la euforia del amor correspondido y las ansias vivas por perpetuar el momento.

El vídeo ambientado en un Londres muy londinense, capta a la perfección el clima habitual a la vera del Támesis: nublao, húmedo y fresquete -por usar un eufemismo agradable- vamos, que el sunshine de la letra debe ser en sentido figurado. Ahí se les ve, a los componentes masculinos del grupo en abrigo gris marengo tapadicos hasta el cuello y a la pobre Katrina, a cuerpo gentil (como dice mi santa madre) y en manga corta... que no me extraña que pegue esos saltos, aunque solo sea pa' entrar en calor, la pobre muchacha.



No hay muchas versiones de 'Walking on Sunshine', salvo esta bochornosa actuación de la Jurado yanki, Dolly Parton, con ligeros toques country y coreografía de nenas en edad escolar.

Y es que con esta canción pasa un poco como con todos los grandes hits de la música comercial, que los queman... se ha usado en cien mil programas de la tele, en anuncios a mansalva, en mogollón de pelis y hasta la extenuación en radiofórmula nostálgica. Es, sin duda, carne de karaoke, y el que mejor la canta a capella y sin venir a cuento es Fry, el prota de Futurama, que para algo es su canción favorita. La cultura pop es así. A veces te hace regalos estupendos, y yo se lo regalo a mis compis más frikis (aunque sean más de Los Simpson):

viernes, 18 de octubre de 2013

Janie Jones (by Carol)

¿A que todos tenéis una especie de lista de momentos históricos que os gustaría haber vivido? La mía es larga y cambia cada poco, pero sin duda me habría dejado cortar un brazo por estar en Manchester viendo esto:





¡Qué puta barbaridad, por favor! ¡Si parece que te está salpicando el sudor de Joe Strummer! Si todos los conciertos de The Clash fueron como éste, ellos solitos debieron generar energía suficiente como para abastecer de suministro eléctrico a todo el Reino Unido durante un mes. Desde luego, a mí este tema me pone cardíaca perdida y he entrado en una especie de loop y llevo dándole al play como 20 veces.

Incluida en su primer álbum (The Clash, 1977), ‘Janie Jones’ es, obviamente, una de mis canciones favoritas de la banda y… bueno, hacía por lo menos tres posts que no mencionaba Alta fidelidad, ¿eh? Así que diré que aparece encabezando la lista de “Las cinco mejores caras A de singles de todos los tiempos” de Rob Fleming. [Probablemente algún día recibiré una carta del representante legal de Nick Hornby reclamándome derechos de autor por el recurso abusivo a sus libros…].

viernes, 24 de mayo de 2013

It’s My Party (by Carol)

Hace un par de semanas acompañé a una amiga y a su hijita de cuatro años a una librería. La niña estuvo un buen rato hojeando varios volúmenes y de pronto llamó su atención uno de princesas de Disney (Cenicienta, Blancanieves y otras de esa banda). Ya imaginaréis que todas las historias acababan con el príncipe pidiéndole la mano y comiendo perdices y blablablá. Como viejuna rancia y gruñona que soy, le dije a mi pequeña amiguita que el cuento me parecía muy aburrido y muy cursi. Y como es listísima, finalmente eligió uno muy molón de una cerdita llamada Peppa Pig. Estas cosas hay que frenarlas a tiempo, que se empieza por Cenicienta y se termina leyendo las obras completas de Barbara Cartland y Marian Keyes… (con todos mis respetos para las lectoras de ambas y, por supuesto, para Cenicienta).

Entre que nos han contado siempre los cuentos equivocados y que, como dice San Nick Hornby en Alta Fidelidad (qué pesada soy con este libro), la música pop nos ha hecho creer que el amor verdadero existe, nuestra vida sentimental adulta suele discurrir por los derroteros del desastre. Y esto es lo que le pasa a la protagonista de ‘It’s my Party’ (1963), que se nos queda compuesta y sin novio en su propia fiesta de cumpleaños.

Al margen del mensaje romanticón y llorica, me divierte muchísimo esta canción tan cándidamente sixties, como solían ser casi todas las de grupos de chicas de la época. Básicamente, nuestra sufrida heroína presencia cómo su novio, Johnny, le pone unos cuernacos tamaño XXL con una tal Judy (¡y encima le regala un anillo!) delante de sus morros, y se pasa la fiesta llorando como una magdalena. Si ésta fuera una canción de una banda de Riot Grrrls, la chica le habría metido el anillo a Johnny por ese orificio que estáis imaginando. Pero ella es Lesley Gore y no tenía una actitud precisamente punki, como podemos deducir de sus canciones y del traje de numeraria del Opus Dei que luce para la ocasión en este vídeo. Pasados los años, Gore reconoció públicamente que era lesbiana y que donde decía Johnny debía decir Shirley o Annie o Mary. Lo cual, bien pensado, es algo bastante punki y valiente dadas sus circunstancias. En todo caso, cuando grabó este jitazo, aún faltaba mucho tiempo para eso.



Pero la cosa no quedó ahí. En el tema ‘Judy’s turn to cry’, la prota tiene su momento de triunfo: Johnny planta a Judy y vuelve a ella con el rabo entre las piernas. Personalmente creo que la canción habría mejorado mucho si terminara con Lesley Gore vengándose de verdad; es decir, mandando al impresentable éste a tomar vientos a Parla, pero bueno…



Aunque fue originalmente grabada por Helen Shapiro, la versión de Gore fue la que alcanzó el reconocimiento mundial. Primer éxito del productor Quincy Jones, ‘It’s my Party’ se disparó a los primeros puestos de las listas de Estados Unidos y Reino Unido. Realmente, aunque grabó varios discos más, éste fue su mayor jitazo y, honestamente, el único que yo conozco.

Hay un montón de versiones por parte de músicos de diverso pelaje, entre ellos Amy Winehouse y Bryan Ferry (no muy interesantes ninguna de las dos, la verdad) o incluso los Sigue Sigue Sputnik, que se curraron una irreconocible y marciana adaptación titulada ‘It’s my Planet’. Aparece, además, en una grandiosa escena de ese clásico de las sobremesas de fin de semana con el que mi hermana y yo nos hemos partido la caja muchas veces, Este chico es un demonio (¡no todas las referencias han de ser de pelis de culto, oigan!). El maligno pero en el fondo tierno Junior se venga, con toda la razón, de una insoportable y pijísima vecina que le mira por encima del hombro. Ahí os lo dejo. ¡Hagan muchas maldades este fin de semana!


viernes, 19 de octubre de 2012

Either Way (by Carol)

Esta semana he saldado una de mis más antiguas deudas musicales. ¡Por fin he conseguido ver a Wilco en directo! Ya fuera porque me pillaba con la cuenta corriente tiritando o porque reaccionaba tarde y me quedaba sin entradas, nunca había logrado ir a un concierto suyo. El martes pasado los astros se alinearon y allá fui cual devota de romería.

Cuando esperas algo con tanta expectación suele pasar: a) que se quede muy por debajo de tus expectativas, o b) que flipes muchísimo. Tengo que decir que no ocurrió ninguna de las dos cosas. Jeff Tweedy tiene una voz fantástica y se porta muy bien con el público, son unos músicos estupendos, se tiraron más de dos horas tocando, regalaron dos bises... Todo irreprochable. Pero -y ésta es una opinión absolutamente subjetiva por la que mucha gente me retiraría la palabra- a mí me faltó algo. Supongo que contribuyeron factores como su ¿excesiva? fidelidad al sonido de los discos (me gusta que los grupos innoven en sus versiones de directo), que empezaran con 45 minutos de retraso, que estaba bastante cansada e intentando defender mi huequito sin que se me pusieran delante ni "El Alto" ni "El Pelo a lo Afro"... y que en el repertorio apenas entraron una o dos de mis canciones favoritas. Me habría encantado escuchar la bonita voz de Tweedy en 'Please Be Patient With Me' o 'How to Fight Loneliness' o 'Nothing'severgonnastandinmyway(again)', o la canción de la que hablaré hoy, 'Either Way'. Sirva este post, pues, de pequeño desquite.

'Either Way' abre el sexto álbum de estudio de la banda, Sky Blue Sky (2007), recibido en su momento con cierta frialdad que nunca comprendí, porque me parece una maravilla. Este tema es una de las muchas joyas que encierra.

Una de las razones por las que existen el arte en general y la música en particular es, creo yo, para ofrecernos respuestas a nuestras pequeñas o grandes miserias. 'Either Way' ha sido más de una vez una respuesta válida para mí en momentos jodidos, de cruce de caminos en los que no era capaz de tomar una decisión o en los que intentaba entender el porqué de una traición inesperada y dolorosa. Y no me refiero sólo a cuestiones sentimentales, aunque sea de lo que habla la letra. A veces no hay nada que puedas hacer, sólo esperar a que algo suceda... pero siempre preparados para lanzarnos de cabeza a lo bueno que nos regala la vida:

I will try to understand
Everything has its plan
Either way
I’m gonna stay
Right for you


Escuchadla y decidme si no es más efectiva para superar los bajones que un pastillazo cualquiera. La respuesta no está "blowing in the wind", amiguitos; la respuesta está en la música (y, a veces, en el fondo de un vaso).

Disculpad por el vídeo, pero no he conseguido ninguno en directo con suficiente calidad. Hay algunos subidos por fans de mano temblorosa y con sonido que no les hace justicia, así que toca enlatado.

Nota: Leo con estupor en Jenesaispop que andaba por el concierto Dani Martín, ex cantante de El Canto del Loco, uno de los grupos que habrá que aniquilar cuando llegue la revolución musical de la que hablaba Nick Hornby en Alta fidelidad. Es decir, que al parecer es posible que te guste Wilco y luego hacer eso que él hace...