Si hay algo que hace a una canción un CLÁSICO con mayúsculas es la fórmula magistral de acordes absolutamente reconocibles por cualquier ser humano dotado de oídos y un estribillo rotundo y único. Con 'Should I stay or should I go' se cumplen las dos cosas. Nadie que tenga la suerte de contar con sistema auditivo puede encogerse de hombros ante el riff inicial del mayor temarraco perpetrado por The Clash.
En los comentarios a este post de 2013 dedicado a 'Janie Jones', contaba que durante los años que frecuenté el famoso y ya extinto karaoke Castellana 210, situado en los bajos del edificio de Europa Press, nunca dejé de cantarla micro en mano y arrojo etílico en mi interior. 'Shoud I stay or should I go' es un blues punkarra perfecto para inducir al desparrame en modo de disyuntiva. ¿Debería irme o debería quedarme? se planteaba el guitarrista Mick Jones en 1981, y no está muy claro si se refería a la relación con su novia de entonces, con quien rompió poco después o a la banda, por la que atravesaba momentos de incertidumbre. Para mí, esta canción, aullada a voz en grito y con contoneo sobre un escenario enmoquetado, 20 años después de su lanzamiento, significaba siempre la duda entre la lucidez de largarme antes de corromperme del todo o seguir de farra y dejarme llevar. Imaginaos que opción solía resultar vencedora.
