Escribo esto en la tarde del 1 de enero, todavía con cuerpo de guateque. Estoy pensando en lo que mola entrar en un garito y que pinchen música chula para bailar durante horas a un volumen decente, y recordando canciones que pusieron la noche pasada y otras que me hubiera gustado escuchar. Hace unas semanas os hablaba de uno de mis temas favoritos de
Los Bravos,
'Bring a Little Lovin’'. Habría sido perfecto para iniciar el año, pero como no me lo pusieron en ninguno de los garitos que visité en Nochevieja, voy a desquitarme aquí y ahora.
'Bring a Little Lovin’' fue uno de los jitazos de esta banda fundamental en la historia de la música pop de este país. Hay que agradecerles, entre otras cosas, que trajeran color y modernidad a la tristísima España de la época. Cuando pienso en cuánto me habría gustado vivir en el Londres o el Nueva York de los 60-70, no puedo evitar compararlos con ese mismo momento en España. Pienso en la generación de mis padres. ¿Cuántas posibilidades tenían los jóvenes de clase media de entonces de ir a un concierto, de comprarse discos, de salir de farra, de hacerse ropa en una sastre como los chicos del Swinging London?
Afortunadamente, el R’n’R nos salvó. Llegaron los
Beatles y los
Stones y abrieron el camino a una incipiente escena pop, con un puñado de buenas bandas encabezadas por
Los Bravos y
Los Brincos, pero no olvidemos a otras como
Lone Star o
Los Canarios (por cierto, quién le iba decir a su vocalista que, años más tarde, terminaría “gestionando” la SGAE y convirtiéndose en uno de los tíos con la cara más dura del planeta Tierra. Sí, es ése en el que estáis pensando).
Recuerdo tardes infantiles viendo películas de Los Bravos en la tele con mi madre y mi tía y sus entusiastas comentarios sobre lo guapo que era
Mike Kennedy (el cantante, nacido en Alemania como Michael Kogel). Estooo... para gustos, colores… El caso es que el público enloqueció con estos chavales, y eso que muchas de sus canciones eran en inglés −si aún hoy tenemos el dominio del idioma que tenemos y la mayoría de las letras las cantamos en
guachiguachi, ¡cómo sería en aquellos años! −.
Se convirtieron en el primer grupo español en alcanzar las listas de éxitos de Reino Unido y Estados Unidos (ocurrió con
'Black is Black' y
'Bring a Little Lovin’'), algo absolutamente prodigioso teniendo en cuenta que, al fin y al cabo, venían de una dictadura tercermundista. Quizás tuviera algo que ver que los hilos eran hábilmente manejados por su manager,
Alain Milhaud, un tipo astuto que supo vender muy bien a sus pupilos y que, además, tenía muy buen oído para detectar “melocotonazos”. Otra cosa también insólita para la época: grababan sus discos en estudios londinenses… con músicos de sesión (según versiones, por imposición de Milhaud; según otras, por exigencia de los sindicatos de músicos ingleses), detalle que no debió hacer muy feliz al grupo, imagino.
Pues bien, Milhaud descubrió
'Bring a...', se le hizo la boca agua y compró los derechos a sus compositores,
Harry Vanda y George Young, ex militantes del grupazo australiano
The Easybeats. Se convirtió, por supuesto, en un éxito instantáneo, que además formaba parte de la banda sonora de
Dame un poco de amor, una de las dos pelis que protagonizaron
Los Bravos (siguiendo, de nuevo, la estela Beatles), dirigida por
José María Forqué. Si la he visto, no la recuerdo, así que no puedo daros opinión personal. Pero por lo que he “gugleado”, tiene que ser grandiosa. Ved si no el
argumento y el reparto (¿Tip y Coll haciendo de chinos?).
Creo que ésta es mi canción favorita de
Los Bravos, incluso por delante de
'Black is Black'. Es un rompepistas increíble, con esa sección de metales y ese bajo tan brutal... Os la voy a poner por duplicado, hala. Primero el vídeo que más me gusta: Mike Kennedy vestido como un jipi de la Costa Oeste americana ¡en la tele franquista de los 60!, que si lo pillan los grises le dan palos hasta en el carnet de identidad… y van y le plantan a ese grupo de coros y danzas como cuerpo de baile. Jevi, muy jevi.
Ahora, el clip que salía en la peli, para que veáis un poco el percal. La verdad es que es un rollo pre-psicodélico interesante (a pesar de las pintas):
Los Flechazos hicieron una
versión muy fiel a la original que también me gusta muchísimo. Pero para despedirme, os voy a dejar patidifusos con esta versionaka de…ta-ta-ta-chán:
Ricky Martín de mozuelo, retitulada como ‘Dime que me quieres’. No he podido ver el vídeo entero porque me ha dado un ataque de risa.
Os deseo un festivo y rockero 2013. Y como el rock es rebeldía, recordad: pese a los agoreros que nos quieren hacer creer que todo va a ir cuesta abajo y que no hay nada que podamos hacer para evitarlo, hay cosas sobre las que aún tenemos poder de presión y decisión. ¡Feliz año nuevo de lucha sin cuartel!