DIEZ AÑOS DE CBR

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jueves, 14 de diciembre de 2017

'El mejor cocktail' (by Carol)

El mejor cocktail
Los Brighton 64 de hoy en día, un poco más mayorcetes, pero tan elegantes como siempre
A veces me da por darle vueltas al tema de la edad biológica vs. edad mental. Por ejemplo: ¿Hasta cuándo puedo seguir llevando esta camiseta sin que los centennials me vean como una viejuna intentando aparentar diez años menos?

En el caso de la música, y dada mi querencia por los grupos del siglo pasado, la pregunta inquietante es: ¿Tiene sentido que unos sexagenarios calvos continúen cantando himnos de rebeldía juvenil?

viernes, 5 de octubre de 2012

Arco Iris (by Carol)

¿Veis ese vinilo que terminasteis por rayar de tantas veces que lo escuchasteis? Pues mi disco rayado es En el club, segundo álbum de Los Flechazos. Cómo no iba a ser así, si fue durante mucho tiempo mi grupo favorito (al menos en la categoría de contemporáneo y español), al que seguí con fervorosa fidelidad hasta que, poco a poco, sus canciones dejaron de emocionarme. La edad, supongo.

En esa etapa de ultrafán hubo muchos viajes para verles tocar, la mayoría de las veces a pueblos que quedaban donde Cristo perdió el mechero, previo soborno o lloriqueo a padres y hermanos mayores para que nos llevaran en coche; muchos disgustos cuando los bolos se suspendían por la lluvia; mucha memorabilia sustraída del escenario (desde púas de guitarra hasta botellas de agua vacías). En fin, pasión, pero pasión musical: no penséis que era un rollo boy-band de pibonazos, porque tanto el frontman, Álex Díez (ahora Cooper), como el resto de los integrantes eran chicos/a de lo más corriente. Era otra cosa. Era la música.

León es una ciudad pequeña y no demasiado interesante, pero curiosamente bulle una importantísima escena mod encabezada por Los Flechazos, que fueron uno de sus principales exponentes en este país junto a Brighton 64, Los Negativos, Los Substitutos o Los Elegantes. Yo nunca he sido militante de nada, pero simpatizo mucho con esta gente y con sus gustos estéticos y artísticos. Sobre todo les interesa la música y pasan tres kilos de las modas, y eso está bien.

Caí en la flechazoadicción con 17 años (anteayer, vaya). Tenía un par de compañeros de instituto que hablaban del grupo todo el tiempo, y un día encontré en las estanterías del difunto Discoplay su tercer disco, ¡Preparados, listos, ya!, que acababa de salir. Así que me lo llevé a casa y mi hermana y yo enloquecimos literalmente; lo poníamos tanto que mi madre, jartita de oírlo, llegó a amenazar con tirarlo por la ventana. En cuanto pude me compré el resto de la discografía y así llegué a mi favorito. En el club (DRO, 1989) es un álbum súper vitalista, muy fresco, con canciones repletas de referencias a la cultura sixties y a la rebeldía juvenil, que hablan de clubes nocturnos donde la gente baila hasta desfallecer, de cantantes de blues, de pintores de Pop-Art. Cuando se me pasó la fiebre estuve años sin escucharlo, y me encantó comprobar, cuando lo recuperé hace algunos meses, que mantenía intacta su capacidad para ponerme de buen humor. Me parece un ejemplo perfecto de cómo ha de ser un disco de pop, breve y contundente, y con una estructura perfecta: cada canción está exactamente donde tiene que estar y no se me ocurre ninguna mejor para cerrarlo que 'Arco Iris'. La portada es también genial.

Es complicado elegir un tema de ese disco, porque me flipan todos. Por ponerme estupenda, quizás el que menos me gusta es justo el que alcanzó más éxito, 'La chica de Mel' (infaustamente retitulada en algunos karaokes como “La chica de Miel”: sin comentarios). 'Arco Iris' es el más cañero del álbum, el que tiene un sonido más sucio y una letra más críptica y menos “teen”. Compuesta, como prácticamente todas las suyas, por Álex Díez, está inspirada en el libro de Saint-Exupery Vuelo nocturno. Consigue, creo yo, crear una atmósfera de desasosiego y aventura, reforzada por esa batería brutal, las guitarras afiladas y el inconfundible sonido del Farfisa de Elena.

Siento no haber podido encontrar un buen vídeo en directo, porque ¡cómo eran los directos de esta gente! Que se lo digan a mi querida amiga Trini, con la que compartí tantos conciertos, tantas afonías y tantas tortícolis bailando esta canción y berreando "o-o-oooos".


viernes, 14 de septiembre de 2012

Hard to Handle (por Carol)

Hace poco un asiduo lector nos recordaba que en este blog tirábamos mucho de Motown, pero teníamos algo aparcado al no menos grandioso sello Stax. Siguiendo el hilo “monárquico” que abría Isa la semana pasada con Elvis, voy a intentar saldar esa deuda. Levántense para recibir al Rey del Soul, Mr. Otis Redding. 

A Otis, que era de familia humilde y trabajó casi de cualquier cosa hasta que consiguió ganarse la vida con la música, su gran oportunidad le llegó de rebote. En octubre de 1962, la banda en la que militaba entonces, The Pinnetoppers, llegaba a los estudios de la Stax en Memphis para una grabación, que terminó antes de lo previsto. Ya que el estudio estaba pagado, Otis consiguió que le permitieran aprovechar ese tiempo extra para grabar un par de canciones. De ahí saldría su primer éxito, These Arms of Mine, con el que llamó la atención de los capos del sello y dejó claro su talento y las cualidades que le hacían distinto al resto de soulmen. Tenía una voz fantástica, sí, pero por lo que realmente consigue emocionarnos tanto es por la fuerza y la pasión que imprimía a sus temas. En palabras de Booker T. Jones, quien presenció esa sesión: “No era la fuerza de su voz ni su registro, sino la manera en que cantaba. Era todo emoción. Era como: “Este tipo no canta por dinero”. No creo que nunca lo hiciera por eso”. 

Nuestro hombre murió en un accidente de avioneta con 26 años, en desgraciada coincidencia con muchas estrellas del rock. Sin embargo, dejó tras él un legado de canciones increíbles, algunas tan populares que mucha gente conoce a Otis incluso sin saberlo. Así, sin pensarlo mucho, me vienen a la cabeza al menos cinco anuncios con su música. Él, que demostró un gusto excelente para las versiones (su Shake casi me gusta más que el original de Sam Cooke, con perdón), ha sido versionadísimo, y no siempre con resultados felices (Michael Bolton: ¡quita tus sucias manos de (Sittin’ on) The Dock of the Bay de una vez!). Pero su magia permanece aunque las escuchemos una y otra vez.

Precisamente la canción que he elegido fue editada tras su muerte, y claro, no hay imágenes suyas atacándola en un directo tan salvaje como el del Festival de Monterrey de 1967. De hecho, he estado a punto de decantarme por Shake por eso, porque verle en directo es (debió ser, imagino) una experiencia flipante. Pero… no, definitivamente, Hard to Handle es mi favorita desde que la escuché con 17 años en un vinilo prestado, que grabé en una cinta TDK, como era de rigor, en la que se escuchaba saltar la aguja en un momento dado, y que no puede faltar en ninguna fiesta que se precie de serlo. Esos aullidos, esa sección de metales tan increíble… ¡esa letra de “no puedo ser más chulo, nena”!:

Action speaks louder than words
And I'm a man of great experience
I know you got another man
But I can love you better than him

Take my hand, don't be afraid
I'm gonna prove every word I say
I'm advertisin' love for free
So, you can place your ad with me


Posología: no escuchar en el curro, en la biblioteca municipal ni en ningún otro lugar público en el que haya que permanecer en silencio y guardando la compostura. No respondemos de las consecuencias cuando os pongáis a bailar allí mismo como si no hubiera un mañana. Administrar a mansalva en noches de farra loca y en caso de necesitar un subidón de moral instantáneo.





Esa banda tan molona que eran The Black Crowes (creo que no siguen en activo, de ahí el uso del pasado; corregidme si me equivoco) tiene una versión muy cañera también.





La influencia de El Rey del Soul se extiende a las novísimas generaciones de souleros, como mi admirado Eli ‘Paperboy’ Reed. Igual es una flipada mía, pero no me digáis que este I’m Gonna Getcha Back le debe mucho a Hard to Handle. Otro temazo que te mueres, y con un directo de los de no perdérselo. Ya que no podemos ver a Otis, al menos tenemos a Eli. (Bueno, tampoco he encontrado un vídeo en directo con audio aceptable y que no parezca filmado por un enfermo de parkinson, lo siento).




No puedo cerrar este post sin recordar El mejor cóctel, legendario homenaje de los seminales Brighton 64 a los grandes maestros del Soul, y a su vez otro llenapistas brutal. ¡Otis, Jackie Wilson y Sam Cooke!