DIEZ AÑOS DE CBR

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viernes, 5 de octubre de 2012

Arco Iris (by Carol)

¿Veis ese vinilo que terminasteis por rayar de tantas veces que lo escuchasteis? Pues mi disco rayado es En el club, segundo álbum de Los Flechazos. Cómo no iba a ser así, si fue durante mucho tiempo mi grupo favorito (al menos en la categoría de contemporáneo y español), al que seguí con fervorosa fidelidad hasta que, poco a poco, sus canciones dejaron de emocionarme. La edad, supongo.

En esa etapa de ultrafán hubo muchos viajes para verles tocar, la mayoría de las veces a pueblos que quedaban donde Cristo perdió el mechero, previo soborno o lloriqueo a padres y hermanos mayores para que nos llevaran en coche; muchos disgustos cuando los bolos se suspendían por la lluvia; mucha memorabilia sustraída del escenario (desde púas de guitarra hasta botellas de agua vacías). En fin, pasión, pero pasión musical: no penséis que era un rollo boy-band de pibonazos, porque tanto el frontman, Álex Díez (ahora Cooper), como el resto de los integrantes eran chicos/a de lo más corriente. Era otra cosa. Era la música.

León es una ciudad pequeña y no demasiado interesante, pero curiosamente bulle una importantísima escena mod encabezada por Los Flechazos, que fueron uno de sus principales exponentes en este país junto a Brighton 64, Los Negativos, Los Substitutos o Los Elegantes. Yo nunca he sido militante de nada, pero simpatizo mucho con esta gente y con sus gustos estéticos y artísticos. Sobre todo les interesa la música y pasan tres kilos de las modas, y eso está bien.

Caí en la flechazoadicción con 17 años (anteayer, vaya). Tenía un par de compañeros de instituto que hablaban del grupo todo el tiempo, y un día encontré en las estanterías del difunto Discoplay su tercer disco, ¡Preparados, listos, ya!, que acababa de salir. Así que me lo llevé a casa y mi hermana y yo enloquecimos literalmente; lo poníamos tanto que mi madre, jartita de oírlo, llegó a amenazar con tirarlo por la ventana. En cuanto pude me compré el resto de la discografía y así llegué a mi favorito. En el club (DRO, 1989) es un álbum súper vitalista, muy fresco, con canciones repletas de referencias a la cultura sixties y a la rebeldía juvenil, que hablan de clubes nocturnos donde la gente baila hasta desfallecer, de cantantes de blues, de pintores de Pop-Art. Cuando se me pasó la fiebre estuve años sin escucharlo, y me encantó comprobar, cuando lo recuperé hace algunos meses, que mantenía intacta su capacidad para ponerme de buen humor. Me parece un ejemplo perfecto de cómo ha de ser un disco de pop, breve y contundente, y con una estructura perfecta: cada canción está exactamente donde tiene que estar y no se me ocurre ninguna mejor para cerrarlo que 'Arco Iris'. La portada es también genial.

Es complicado elegir un tema de ese disco, porque me flipan todos. Por ponerme estupenda, quizás el que menos me gusta es justo el que alcanzó más éxito, 'La chica de Mel' (infaustamente retitulada en algunos karaokes como “La chica de Miel”: sin comentarios). 'Arco Iris' es el más cañero del álbum, el que tiene un sonido más sucio y una letra más críptica y menos “teen”. Compuesta, como prácticamente todas las suyas, por Álex Díez, está inspirada en el libro de Saint-Exupery Vuelo nocturno. Consigue, creo yo, crear una atmósfera de desasosiego y aventura, reforzada por esa batería brutal, las guitarras afiladas y el inconfundible sonido del Farfisa de Elena.

Siento no haber podido encontrar un buen vídeo en directo, porque ¡cómo eran los directos de esta gente! Que se lo digan a mi querida amiga Trini, con la que compartí tantos conciertos, tantas afonías y tantas tortícolis bailando esta canción y berreando "o-o-oooos".