DIEZ AÑOS DE CBR

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martes, 29 de noviembre de 2011

My Sweet Lord

Pues la cosa va de homenajes... se ve que Noviembre es tan proclive a nacimientos estelares (el mío sin ir más lejos) como a decesos de grandes de la música, y hoy le toca el turno a George Harrison. Son diez años ya sin el beatle más espiritual y lisérgico de todos, uno de los mejores guitarristas de la historia.

George es el responsable de algunas de las canciones más bonitas ejecutadas por el cuarteto de Liverpool, como "Something" la favorita de Elvis Presley y de Frank Sinatra o "While My Guitar Gently Weeps" (con su amigo Eric Clapton en la guitarra), que si no son las protagonistas de este post es porque quizá no sean lo suficientemente 'buenrolleras'. El optimismo de Harrison ya estuvo presente en este blog con "Here comes the Sun" pero no es la única composición soleada del beatle más cinéfilo...

Y es que hace falta ser positivo y gozar de un sano sentido del humor para producir una de las películas más desternillantes que se han realizado jamás: La Vida de Brian, que estuvo a punto de quedarse a las puertas del rodaje cuando el presidente de EMI Films leyó el guión, calificó la historia como "obscena y sacrílega", negándose a financiarla. Fue el ex-beatle, amigo personal de los Monty Python, el que salvó finalmente el proyecto, aunque para ello tuvo que crear su propia productora, hipotecando su casa y un estudio de grabación. Como dijo Eric Idle, financiar los tres millones de libras que costó el filme fue "la entrada de cine más cara del mundo".

Harrison no colaboró en la banda sonora de La Vida de Brian, (sí lo hizo años después para otro film de los Monty Python, con un tema para El sentido de la vida) pero aparece en un cameo vestido con una túnica, en una escena junto a John Cleese:





Pero bueno, que me enrollo... el caso es que, como dice Fernando Neira en artículo de la Rolling Stone hay al menos diez razones para que Harrison sea tu 'beatle' favorito y que hoy todos echamos un poquito de menos al espiritual George... Por el inconfundible sonido de su steel guitar, por su pionera aportación a la música occidental con instrumentos como el sitar, traído de la India, por ser el primero en organizar un concierto benéfico o por ayudar a la globalización de esos tipos felices vestidos de naranja que se hacen llamar Hare Krisna... todo de mucho buen rollo, como "My Sweet Lord"

"My Sweet Lord" fue el primer gran éxito de la carrera en solitario de Harrison, versionado por gente tan diversa como Megadeth, Julio Iglesias, Billy Preston, U2, o el cantautor chileno Jorge González. El primer sencillo de su disco triple All Things Must Pass, tuvo cierta polémica ya que el ex beatle fue multado por plagio inconsciente, provocado por un caso de criptomnesia... y es que la melodía  era muy similar a la de "He's So Fine", compuesta por Ronald Mack lanzado en 1962 por The Chiffons.

 En fin, que lo disfruteis:

miércoles, 13 de abril de 2011

Always look on the bright side of life

Smile, by AnaKidd
Si hay una canción buenrollera por naturaleza es 'Always look on the bright side of life', que se podría traducir por 'mira siempre el lado bueno de la vida'.

Fue compuesta en 1979 por Eric Idle -cómico, actor, autor, cantante, escritor, dramaturgo y miembro del famoso grupo humorístico británico Monty Python-para su mitiquísima película Life of Brian  (La vida de Brian) y desde entonces se ha convertido en un cántico frecuente en actos públicos populares como partidos de fútbol, fiestas, BBC (bodas, bautizos, comuniones)... ¡¡y hasta funerales!!

La peli cuenta la vida de Brian Cohen, un judío que nace el mismo día que Jesucristo en el portal de al lado y que, en consecuencia, es confundido con el Mesías... Sin duda es una de las comedias más desternillantes de todos los tiempos...

Always Look on the Bright Side of Life ilustra y da sentido a la escena final del film, parodiando los clásicos de Disney - y concretamente Give a Little Whistle de Pinocchio- y su aparición al cierre de la película cuando su personaje central está a punto de morir es deliberadamente irónica... y la letra, por supuesto, no tiene desperdicio.