DIEZ AÑOS DE CBR

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viernes, 6 de junio de 2014

This Old Heart of Mine (by Carol)

the isley brothers


Llevo una semana con más tropezones que las croquetas del Melo's, culminada en el día de hoy (jueves 5 de junio, que es cuando escribo esto) con la pésima noticia de que la portada de El Jueves, con un chiste sobre la abdicación de Juancar, ha sido censurada por la editorial, RBA. Sangría de colaboradores que se largan con sus viñetas a otra parte y la sombra del servilismo planeando sobre los que se quedan. Siempre es mala noticia que un medio de comunicación se hunda, sea cual sea su tendencia (incluso esa porquería que no valía ni para envolver pescado que se hacía llamar La Gaceta). Pero es que además soy ultrafán de El Jueves, creo que hace mucha falta, me he reído a carcajadas con ella y me da muchísima pena verla agonizar así. Podría alargarme bastante sobre qué clase de “democracia” es ésta en la que hay censura previa, pero mejor lo hablamos en otros foros.

No hay tormenta del alma que no se calme con un pildorazo de soul añejo. Eso es así. Y como me hace falta mucha magia hoy, tiraré de las infalibles composiciones para la Motown de Holland-Dozier-Holland. Este trío de fabricajitazos unió fuerzas con Sylvia Moy –la primera mujer compositora y productora del sello de Detroit- y crearon ‘This Old Heart of Mine’ (1966) para The Isley Brothers.

viernes, 10 de agosto de 2012

I Can't Help Myself (por Carol)

Hay estudios científicos que demuestran que si escuchas I Can’t Help Myself y no mueves ni un pie es que estás hecho de madera. En serio. Si en general el catálogo de la Motown (sello recurrente en varias entradas de este blog, como no podía ser de otra manera) puede considerarse un antídoto infalible contra la mustiez de ánimo, esta canción es el culmen absoluto del buen rollo. Probad a escucharla camino de otro gris día de curro, o de búsqueda de curro, y también mientras os estáis tuneando para salir de farra. Buen humor automático garantizado.

I Can’t Help Myself (Sugar Pie Honey Bunch) es uno de los mayores jitazos del sello de Detroit parido por la Santísima Trinidad Holland-Dozier-Holland. Con él (que cuenta, por cierto, con uno de los mejores títulos de la historia del pop), The Four Tops llegaron a lo más alto de las listas de éxitos en junio de 1965. Hace poco, un amigo (¡gracias, Jimmi!) me prestó un curioso documental acerca de la “fórmula secreta” que hace que una canción se convierta en un número uno. Uno de los entrevistados era, precisamente, Lamont Dozier, compositor y productor de ésta y otros cientos de maravillas de esa fábrica de hits que fue la Motown. Entre otras cosas, Dozier explicaba que la idea de la canción surgió recordando una escena de su infancia. Su abuela regentaba un salón de belleza casero, y su abuelo, que debía tener más peligro que darle un bongo a un jipi, solía piropear a las clientas con un (cito de memoria) "how are you, sugar pie honey bunch?”. Sobre la opinión de su abuela al respecto no comentaba nada…

Reflexionando sobre ese ingrediente mágico, Dozier mencionaba que un potencial hit debía tener algo “infeccioso” para que se quedara literalmente pegado en oídos y cerebro. Creo que no hay mejor palabra para definir este clásico del soul. ¡Bendita infección!

PD. No puedo cerrar este post sin hacer una mención especial al sastre que confeccionó los trajes que me llevan los Four Tops en esta intervención televisiva. El coreógrafo también tiene su mérito...