Estar en Memphis es pensar en El Rey y yo estoy en Memphis. Me ha costado llegar. He tenido que sortear nada menos que un huracán, el Isaac, que me ha tenido encerrada dos días en un hotel de Nueva Orleans... Y es que el Viejo Sur es una tierra castigada por tormentas y tornados, uno de esos rincones del planeta en los que las catástrofes naturales son 'naturales'...
Hay lugares malditos, en los que sus habitantes miran con desconfianza los escasos períodos de bonanza sabedores de que no pueden durar mucho, de que tarde o temprano les llegará la desgracia, como si hubiesen ofendido a Dios... O se hubiesen aliado con el mismísimo diablo.
El vudú, las creencias paganas mezcladas con una espiritualidad extrema hacen de los estados surcados por el Misisipi un caldo de cultivo excelente para las leyendas demoníacas y para la música... Y para historias de músicos que venden su alma al diablo...
No en vano se han engendrado aquí algunos de los ritmos más notables de la historia de la música contemporánea: el Blues, el Jazz, el Soul... Y cómo no, el Rock ‘n' Roll ¡y su Rey!
Devil in Disguise es una de mis canciones favoritas del gran Elvis Presley. Compuesta por el trío Giant, Baum and Kaye y lanzada por la discográfica de Elvis en Nashville en 1963, el tema triunfó como la Coca-Cola a ambos lados del Atlántico...
Y es que hasta John Lennon flipó con Devil in Disguise y con el registro vocal del Rey comparándolo con Bing Crosby... En la letra, Elvis acusa a una chica de ser el diablo disfrazado, pero yo creo que la canción le describe perfectamente a él: parece un ángel, anda como un ángel, habla como un ángel, pero... ¿O no?