lunes, 20 de junio de 2016

‘Land of a Thousand Dances’ (by Carol)


Wilson Pickett
Wilson Pickett después de ¿afeitarse?


Si alguna vez puedo entrar en el Ministerio del Tiempo, buscaré la puerta que me lleve exactamente a este lugar en este momento. Con policía y todo:





Esto es lo que yo llamo un concierto incendiario, una fiestaca de las buenas que bien merece empujones y sudores. Ahí le tenéis, Wilson Pickett revolucionando al personal con su 'Tierra de las Mil Danzas'. Los chavales que se suben a bailar, los berridos de Pickett, el público enardecido… ¡Una auténtica barbaridad! (Los impacientes pueden ir directamente al minuto 1:40).

En mi imaginario personal, ‘Land of A Thousand Dances’ está en el apartado de canciones que te obligan a bailar aunque seas una seta. Es como una descarga eléctrica, como si un rayo cayera sobre tu cabeza. En dos palabras: absolutamente acojonante.

Aunque me cuesta imaginarme cantándola a alguien que no sea Wilson Pickett, lo cierto es que no es suya. El autor es el cantante y compositor Chris Kenner, y entre el tema original y lo que acabamos de escuchar hay diferencias considerables. Inicialmente, comenzaba con una introducción a capella que se eliminó del single para acortarlo y favorecer que lo pincharan en la radio. La estrofa decía:

Children, go where I send you / (Where will you send me?) / I'm gon' send you to that land / the land of a thousand dances. 

Y después pasaba a nombrar hasta 16 danzas, de las que sólo pervivieron algunas en la versión que se popularizó, como el “mashed potato”, “the alligator”, “the pony” o “the twist”.

En 1965, ‘Land of A Thousand Dances’ fue versionada por la banda Cannibal & The Headhunters. Según cuenta la leyenda, en un momento dado el cantante, Frankie "Cannibal" Garcia (tenía que mencionar un nombre así), se olvidó de la letra y la sustituyó con un socorrido “na na na na na…”. Acababa de inventarse la parte más célebre de la canción, que ya fue siempre así en sus sucesivas versiones. A mí me encanta porque eso lo podemos cantar todo el mundo sin miedo al ridículo.

Escuchemos a estos zagales:


   


En fin, ni punto de comparación, creo yo… Aunque para gustos, colores. Termino con otra de mis versiones favoritas, la de esa otra fuerza de la naturaleza llamada Tina Turner. ¡Si con esto no levantáis el lunes, ya sí dadlo por perdido!


6 comentarios:

  1. Joer , que tres versiones .

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    1. ¡Sí señor! Y más que hay por ahí... Pero yo diría que ninguna iguala la de Wilson...

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  2. Buala, impresionante, ¿para qué avanzar el vídeo y perderte esa sensación de sangre hirviendo recorriendo las piernas en un clamor de: "vamos, o qué"!? ;-)

    La versión de Tina es brutal, diría que mi preferida, pero es que todo ese torrente de energía debía de ser muy contagioso.

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    1. Lo has descrito perfectamente. A mí me dan ganas de hacer como el chaval del público que se sube al escenario (pero en patoso :P )

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  3. ¡¡Temarraco incombustible donde los haya!! Siempre me ha flipado :-) y como bien dices es imposible no bailarlo. Solo conocía la versión de Wilson Picket, que llevo oyendo toda la vida porque es uno de los temas favoritos de mis padres, uno de esos que salían en todos los viajes familiares en coche hasta que se rompió la cinta... yo pensaba que era suyo, de hecho.
    La versión de la Turner está muy bien, pero me quedo con la de Picket ¡¡bruuuuuutal!!

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    1. Me parece una banda sonora fantástica para un viaje en coche, aunque un poco peligrosa, ¡porque te puede dar por pisar el acelerador o soltar el volante para bailar! ;-)

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