La maternidad es dura (ya lo dice Samanta Villar) y yo lo corroboro. El cansancio te deja escasa de tiempo y energía para el esparcimiento mental, pero te da oportunidades de conocer nuevos mundos. Nosotros (los padres de mis criaturas y yo) hemos sido capaces de eludir el Cantajuegos y otras aberraciones similares -algo que digo con bastante orgullo- y estamos consiguiendo sembrar las semillas del rock en nuestros polluelos.
Pues bien, la nena se ha aficionado a unos cuentecillos en los que un perro que se llama Paco, y que es multiinstrumentista y cosmopolita, entra en contacto con distintos músicos en diferentes lugares del mundo para dar a conocer estilos musicales y algunos clásicos. Así está Paco y Vivaldi, cuya trama se desarrolla en Venecia, Paco y la música africana, en distintos lugares de África o Paco y el rock, que tiene como escenario Londres. Pues bien, es a través de este librito de Magali Le Huche (desde aquí un admirado abrazo) como he conocido a Alan Hawkshaw y su 'Beat me till I'm blue' (1968).
¿No me digáis que no es un temazo? ¡qué groove! Os podéis imaginar que cuando Lola está en la cama y salta este tema en el cuento no podemos evitar movernos con swing y bailar (lo de ayudar a dormir ya es otro rollo). El tema, en el cuento, marca la introducción de un teclista en la banda de rock que está montando en Londres nuestro querido Paco. No podía ser de otra manera, con la presencia que tiene el teclado que en el 'Beat me till I'm blue'. Tremendo. Pero es que, claro, luego me he enterado de que Alan Hawkshaw -que grabó este tema con su grupo de músicos de sesión The Mohawks- es un gran virtuoso del órgano Hammond. Es el padre de multitud de sintonías de programas y series de los 60 y 70, tocó con Los Hollies, con Bowie o con los míticos Shadows, antes de devenir en referente de la música disco.
En fin, que el clásico nunca te acostarás sin saber una cosa más en versión CBR hoy viene patrocinado por Paco y el rock y la pequeña Lola. Que ustedes lo disfruten ;-)


