viernes, 10 de agosto de 2012

I Can't Help Myself (por Carol)

Hay estudios científicos que demuestran que si escuchas I Can’t Help Myself y no mueves ni un pie es que estás hecho de madera. En serio. Si en general el catálogo de la Motown (sello recurrente en varias entradas de este blog, como no podía ser de otra manera) puede considerarse un antídoto infalible contra la mustiez de ánimo, esta canción es el culmen absoluto del buen rollo. Probad a escucharla camino de otro gris día de curro, o de búsqueda de curro, y también mientras os estáis tuneando para salir de farra. Buen humor automático garantizado.

I Can’t Help Myself (Sugar Pie Honey Bunch) es uno de los mayores jitazos del sello de Detroit parido por la Santísima Trinidad Holland-Dozier-Holland. Con él (que cuenta, por cierto, con uno de los mejores títulos de la historia del pop), The Four Tops llegaron a lo más alto de las listas de éxitos en junio de 1965. Hace poco, un amigo (¡gracias, Jimmi!) me prestó un curioso documental acerca de la “fórmula secreta” que hace que una canción se convierta en un número uno. Uno de los entrevistados era, precisamente, Lamont Dozier, compositor y productor de ésta y otros cientos de maravillas de esa fábrica de hits que fue la Motown. Entre otras cosas, Dozier explicaba que la idea de la canción surgió recordando una escena de su infancia. Su abuela regentaba un salón de belleza casero, y su abuelo, que debía tener más peligro que darle un bongo a un jipi, solía piropear a las clientas con un (cito de memoria) "how are you, sugar pie honey bunch?”. Sobre la opinión de su abuela al respecto no comentaba nada…

Reflexionando sobre ese ingrediente mágico, Dozier mencionaba que un potencial hit debía tener algo “infeccioso” para que se quedara literalmente pegado en oídos y cerebro. Creo que no hay mejor palabra para definir este clásico del soul. ¡Bendita infección!

PD. No puedo cerrar este post sin hacer una mención especial al sastre que confeccionó los trajes que me llevan los Four Tops en esta intervención televisiva. El coreógrafo también tiene su mérito...

3 comentarios:

  1. Creo que mi vida habría sido muy miserable si Motown no hubiera existido... Canciones como estas hacen que todo cobre una dimensión mucho más colorida y brillante :-)

    Me ha encantado la anécdota de los abuelos de Dozier... espero ver alguno de esos personajes en persona dentro de no mucho :-P

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  2. Maravillosa producción musical de Motown, pero ojo, no nos olvidemos de Stax Records... el soul nació allí ;)

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  3. Cierto, Grooveman. Es de justicia dedicar algún post a la Stax sin tardar mucho. Isa, seguro que os encontráis a estos personajes y a muchos más. Un amigo mío asegura haber visto a Al Green dando misa en una iglesia a la que entraron por casualidad, no te digo más nada...

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Puedes comentar qué te parece... pero de buen rollo, ¿eh?