viernes, 14 de octubre de 2011

On the sunny side of the street


A veces cuesta horrores quitarse la bruma de los ojos. Y lo más vergonzoso es que esos momentos sombríos tan persistentes se presentan sin previo aviso y sin ningún motivo de peso que suponga una causa legítima para la tristeza.

Cuando te sobreviene una desgracia material o humana, la pérdida de un ser querido, una catástrofe natural y giro inesperado de tu vida hacia el abismo... es asumible, comprensible y hasta sano estar y mostrarse triste... pero cuando uno no tiene razones para tener la nube negra encima se desata una lucha interna entre la consciencia racional y ese subconsciente mezquino que te absorve la energía y te deja alienado con tus lágrimas como un globo desinflado rechazado por un niño.

Para ocasiones así, singulares y absurdas no queda más remedio que recurrir a grandes joyas. No valen temas de medio pelo. Es necesario que alguien fuerte y convincente te coja de la mano para llevarte "al lado soleado de la calle... donde la vida puede ser dulce."

"On the Sunny Side of the Street" (1930) es un tema compuesto por Jimmy McHugh con letra de  Dorothy Fields, que se presentó en el musical de Broadway Lew Leslie's International Revue, protagonizado por Harry Richman y Gertrude Lawrence. Convertido en un jazz standard,  lo han tocado grandes de todos los tiempos como Ted Lewis, Dave Brubeck, Earl Hines, Louis Armstrong, Benny Goodman, Lionel Hampton, Errol Garner, Dizzy Gillespie, Art Tatum...

Pero de todas las versiones que se pueden rescatar de esta CANCIÓN con mayúsculas yo me quedo con ésta:




Probablemente la más reciente, grabada anoche en Madrid, e interpretada por grandes gentes, músicos y personas. Satellite, compuesto por Manu Grooveman, a la guitarra y Sarita Brown, a la voz, y en esta ocasión acompañados al saxofón de Josua Díaz.

Disfrutadla y no dejéis que nada ensombrezca vuestras vidas.

Buen fin de semana

2 comentarios:

  1. Muchísimas gracias por esta entrada.

    Espero que la música pueda aportar luz a los momentos de bruma... Siempre nos quedará la música.

    Un beso...

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